El PSOE deja para otoño la gran batalla por el liderazgo del partido

A nadie le quedan dudas de que, a la vuelta del verano, cuando ya haya Gobierno, se librará la madre de todas las batallas entre sanchistas y susanistas


madrid / colpisa

El PSOE ha abierto un tiempo de espera en el debate sobre su liderazgo, pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que las tensiones internas hayan desaparecido. El resultado de las elecciones generales fue malo; una vez más, el peor de la historia de la formación. Es cierto que haberse librado de ser barridos por la ola de Podemos bastó para que nadie exigiera tomar medidas inmediatas esa misma noche contra Pedro Sánchez y, sin embargo, a nadie le quedan dudas de que, a la vuelta del verano, cuando ya haya Gobierno, se librará la madre de todas las batallas entre sanchistas y susanistas.

El mismo 26 de junio, una vez hecho el recuento, sí hubo quien pensó que la presidenta de Andalucía se batiría en retirada después de que, por primera vez desde que ella está al frente del partido, el PP aventajara al PSOE en su comunidad. «Puede hacer dos cosas -advertía uno de los consejeros de Sánchez-, o se refugia para recuperarse del golpe o se revuelve como una leona». Y ocurrió lo segundo. ¿Queda debilitada para optar a la secretaría general?, le preguntaron en una entrevista el martes. «La candidata no era yo», soltó. 

Blanco y en botella

Los críticos han aprendido la lección de lo ocurrido tras el 20D, cuando trataron de forzar la convocatoria del congreso para quitarse de en medio al secretario general. Aunque formalmente tenían razón en que el mandato de su ejecutiva ya había caducado (lo hizo en febrero), se entendió mal que estuvieran dispuestos a enzarzarse en una guerra orgánica cuando aún estaba sin resolver lo más importante para los ciudadanos, la formación de Gobierno. En abril se decidió que el congreso quedara suspendido hasta que el panorama institucional quedara despejado. Por eso todos están dispuestos a esperar al otoño.

En las últimas semanas, había empezado a correr la idea de buscar un aspirante de consenso que evitara una lucha cruenta. Y las miradas se dirigieron otra vez a Patxi López, que ya se quedó semicompuesto y sin novia en el 2014. Por si acaso, él ya ha dado señales de que no querer repetir como presidente de la Cámara baja, lo que hace pensar que quiere quedar libre.

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