Mucho de lo de siempre, nada de lo que importa


En realidad, el resumen de debate estaba hecho antes de que comenzara. Primero, unos políticos incapaces de iniciarlo en hora como fracasaron en su obligación de poner en marcha la legislatura, lo que nos ha abocado a estas elecciones indeseadas. Y, después, la imagen de Rajoy e Iglesias, chupando cámara juntos a la espera de la llegada de Sánchez, al que todos esperaban sin saber bien dónde se encontraba, es una metáfora del clima de la campaña. El socialista mantuvo el despiste durante el debate y continuó con la idea de que seguía en su fallido intento de investidura. Una página ya pasada de un libro que debe actualizar. Porque ese tiempo ya pasó. No logró entonces los apoyos parlamentarios necesarios y ahora parece que los vientos soplan en otra dirección. Acabe donde acabe la hoja la noche del 26 de junio, suya va a ser la decisión fundamental que están esperando todos los españoles: ¿permitirá un Gobierno del PP o intentará formar uno con Podemos? No puede seguir con las ensoñaciones que nos han traído aquí. Y los demás lo tienen claro: Rajoy buscará el respaldo socialista e Iglesias insiste en un acuerdo con el PSOE. Pero el cortejado no aclaró con quién se casará, porque otra fuga nos llevaría a unas nuevas elecciones.

Y eso es absolutamente inaceptable. Porque todo sigue exactamente igual que hace medio año. El debate fue más de lo mismo, más de lo de siempre, el mismo discurso sobado con el que todos y cada uno de los candidatos nos llevan aburriendo desde hace meses. Pero ninguno aclaró nada de lo que más nos importa: qué paso está dispuesto a dar para que haya un nuevo Gobierno. El único debate fue un debate fallido. Mal presagio.

 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

Mucho de lo de siempre, nada de lo que importa