Rajoy: «Voy a intentar formar un gobierno estable porque España lo necesita»

El presidente del Gobierno ha insistido en que su formación «ha ganado las elecciones generales» con más de 1,6 millones de diferencia sobre el segundo y treinta escaños por encima del PSOE

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«Buscaré un Gobierno estable» Rajoy celebra la victoria en las elecciones

Si no es la primera, esta será sin duda una de las primeras ocasiones de nuestra democracia en que el candidato más votado no explica cómo va a ser su Gobierno sino cómo va a intentar formarlo. Así lo manifestó ayer Mariano Rajoy ante los simpatizantes que acudieron a jalearlo junto a la sede del PP. El presidente en funciones, flanqueado por la plana mayor del partido, subió al estrado con los brazos en alto y aplaudiendo, pero con la incertidumbre marcada en un rostro al que la sonrisa se asomaba a base de esfuerzo.

La palabra que marcó el discurso de Rajoy fue «intentar», término que repitió en varias ocasiones: «Como he dicho hasta la saciedad durante esta campaña y en toda mi vida política, quien gana elecciones debe intentar formar Gobierno, y creo que España necesita uno estable», anunció entre gritos de «¡presidente, presidente!».

Basó esa tentativa en los logros acumulados hasta la fecha por su Ejecutivo y en la necesidad de insistir en ellos: «Se han hecho grandes cosas en estos cuatro años en los que los españoles tuvieron que asumir esfuerzos. Ahora necesitamos perseverar porque todavía hay muchas personas en dificultad y tenemos que crear muchísimos puestos de trabajo. Aún hay un margen de mejora grande».

El candidato popular quiso ser más explícito sobre el acuerdo que busca: «Necesitamos un Gobierno que tenga apoyo parlamentario y que sirva a los intereses de todos los españoles», que precisan «estabilidad, seguridad, certidumbre y confianza», remarcó mientras frente a Génova se escuchaban los gritos de «¡campeones, campeones!».

Sabedor de los obstáculos que encontrará en el camino para formar su Ejecutivo, admitió que se inicia una etapa «que será difícil, pero en las dificultades -dijo- es cuando se ve a los políticos de verdad». A partir de ahí, su receta para lograr este reto será «hablar mucho, dialogar y buscar entendimientos y acuerdos». No será fácil, «pero lo voy a intentar», añadió antes de lanzar la consigna de que no tiene «más norte que los intereses generales de España».

Sobre el papel del PP en la jornada de ayer hizo énfasis en una victoria en la que «más de 7 millones de españoles» dieron su confianza al partido. «Soy consciente de que vivimos cuatro años complicados en los que hubo que adoptar decisiones difíciles y que no le gusta tomar a un Gobierno, pero a todos los españoles les digo que he hecho lo que creía bueno para el interés general, pues esa ha sido nuestra única guía al gobernar». Una justificación de su mandato sobre la que quiso pasar página enseguida, por lo que sentenció: «Hemos ganado nuevamente las elecciones con más de 1,6 millones de votos y más de 30 escaños de diferencia sobre la segunda fuerza».

Rajoy aprovechó para dar las gracias a todos los ciudadanos que ayer acudieron a las urnas para tomar «la decisión que creían mejor para España, haciendo una de las cosas más importantes en democracia, depositar sus votos y sus juicios sobre lo que pasa en su país», que es, afirmó, la manera de construirlo.

Antes de la intervención del presidente en funciones se había pronunciado ya sobre los resultados Pablo Casado, vicesecretario general de Comunicación del PP. En una noche en que los líderes de los partidos se lo pensaron dos veces antes de aventurarse a evaluar datos, sorprendió la rapidez con que compareció Casado, que se avino a analizar los vaticinios de los sondeos a pie de urna para sentenciar: «El partido Popular ha ganado las elecciones y ha logrado un gran respaldo».

El presidente en funciones, arropado por su mujer y De Cospedal

Fuentes populares admitieron anoche que el ambiente en la séptima planta de Génova 13 era sombrío porque, según recoge Efe, los populares eran conscientes de que, pese a haber ganado las elecciones, habían perdido 3,6 millones de votos y 63 escaños respecto al 2011. Mariano Rajoy llegó en torno a las ocho de la tarde a la sede central de su partido en Madrid, acompañado por su mujer, Elvira Fernández. Desde allí siguió la evolución de los resultados durante el escrutinio. En concreto, desde la séptima planta, donde se encuentra su despacho. Junto a él estuvo también la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal. Las dos mujeres lo flanquearon más tarde, durante su discurso.

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