Las fuerzas separatistas apenas logran el 31 % de los votos y ERC supera a la candidatura convergente
21 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El mapa de escaños en Cataluña difiere mucho del que dibujaron en septiembre los comicios autonómicos. Podemos se resarce de aquel patinazo con medio millón de votos más y 12 escaños de los 47 que estaban en juego. Las fuerzas independentistas, que sumaron el 47,85 % de los sufragios en las catalanas, apenas superan el 31 % en las generales. También cambia la geometría separatista. La balanza se inclina hacia Esquerra Republicana, que por primera vez logra más representantes que Convergència en el Congreso.
En un escenario mucho menos polarizado que el de las elecciones catalanas, el voto ha basculado hacia la marca de Podemos. Uno de cada cuatro electores dan su apoyo a esta candidatura, que se revela como una fuerza transversal, pescando en caladeros de Ciudadanos, PSOE y la CUP, que no ha acudido a esta cita electoral. Los vencedores apoyan un referendo sobre la independencia. Tienen 12 diputados. Los unionistas logran 18. Y los partidos separatistas, 17.
En Comú Podem gana en las provincias de Barcelona y Tarragona. Se impone de forma apabullante en la capital. De hecho, vence en todos los barrios excepto en Les Corts y Sarriá. Los resultados son un triunfo para Ada Colau. La alcaldesa fue parte muy activa en esta campaña y se mantuvo al margen en las autonómicas. La CUP dejó huérfanos de opción a 337.794 catalanes que los habían apoyado en las autonómicas y Podemos ha sacado tajada.
El cinturón rojo de Barcelona, que en las autonómicas fue naranja, ahora luce el morado. Allí los apoyos son más volátiles que nunca. La candidatura encabezada por Xavier Domènech es la primera fuerza en L?Hospitalet, Castelldefels, Esplugas, Gavá, El Prat, Ripollet... Ciudadanos había ganado en todos estos municipios el pasado septiembre. Pero en estas generales no ha rentabilizado su papel de muro ante el avance separatista, porque los principales temas de debate eran otros, y ha perdido casi 250.000 votos.
Los resultados evidencian también que ERC ha vampirizado a Convergència. CiU fue la más votada en el 2011, con 16 escaños. Nunca había descendido del podio electoral. Ahora Democrácia i Llibertat, la candidatura de los convergentes, logra 8 y se sitúa en la cuarta plaza, por detrás de ERC y de los socialistas. El primer sorpasso de Esquerra sobre la derecha nacionalista se produjo en las últimas europeas, esos comicios considerados propicios para el voto experimental. Pero la tendencia se consolida. En Junts pel Sí, el pequeño ha fagocitado al grande. Artur Mas pierde legitimidad en las negociaciones con la CUP, ya que no es el líder de la fuerza hegemónica del soberanismo, no tiene la misma legitimidad para reclamar la presidencia.
Gabriel Rufián, el candidato de ERC, presumió de haber logrado el mejor resultado de la historia del partido en unas generales. Lo es en diputados (9), pero no en votos, porque se quedan a unos cincuenta mil de los obtenidos en el 2004.
Tanto los socialistas como los populares continúan en caída libre en Cataluña. El PP cede más de la mitad de los escaños y parece condenado a repartir su tarta con Ciudadanos. En el 2011 era la tercera fuerza y ahora es la sexta. El PSC, cuyo objetivo era también perder el menor número de diputados, pasa de 14 a 8.
Unió, que no había logrado entrar en el Parlament, pierde la mitad de los votos que había sumado en las catalanas, y se confirma como una fuerza residual.