Los constitucionalistas abogan por abordar cambios en la organización territorial del Estado
07 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Por primera vez desde su aprobación en 1978 existe la posibilidad de que se constituya una mayoría parlamentaria que afronte la reforma constitucional, siempre que el PP, que es reacio a acometer cambios, se sume. Los constitucionalistas consultados por La Voz consideran necesaria, incluso imprescindible, reformar la Carta Magna, sobre todo en lo que respecta a la organización territorial del Estado, pero en este asunto los partidos tienen propuestas incompatibles.
Roberto L. Blanco Valdés
Catedrático constitucional
1- ¿Considera necesaria la reforma de la Constitución 37 años después de su aprobación?
Para afrontar el desbarajuste territorial. La eventual reforma de cualquier Constitución puede abordarse desde dos perspectivas: como un medio para poner al día la ley fundamental o como un instrumento para solucionar problemas que de otro modo no podrían resolverse. A mi juicio la perspectiva correcta es la segunda. Por eso, la auténtica pregunta es la de si existe algún problema político es España cuya solución exija perentoriamente la reforma. A mi juicio la respuesta es evidente: el actual desbarajuste territorial solo podrá afrontarse de verdad mediante un cambio constitucional.
2- ¿Qué puntos de la Carta Magna considera que deberían reformarse con más urgencia?
Un consenso que parece imposible. El problema reside precisamente ahí. Si entendemos la reforma de la Constitución como un medio para aggionarla, el acuerdo entre los partidos podría ser razonablemente amplio. Pero esa puesta al día no es el auténtico problema al que hoy nos enfrentamos. Si abordamos la reforma desde la perspectiva territorial, las diferencias entre las fuerzas políticas que importan son tan irreconciliables que el acuerdo entre ellas parece ahora imposible. La razón es muy sencilla: unos aspiran a una mayor descentralización, otros exigen la garantía de un derecho que no reconoce ninguna Constitución en el mundo (el de autodeterminación) y otros, en fin, creen que la solución es más coordinación y cohesión.
Joaquín Varela
Catedrático constitucional
1- ¿Considera necesaria la reforma de la Constitución 37 años después de su aprobación?
Imprescindible. Considero imprescindible esa reforma. Pero dentro de un pacto de Estado más amplio, que contribuya a superar la profunda crisis actual del sistema político establecido desde la transición y evitar un proceso constituyente.
2- ¿Qué puntos de la Carta Magna considera que deberían reformarse con más urgencia?
Seis reformas. Aparte de una mención expresa a la Unión Europea, esa reforma constitucional debería abarcar seis aspectos: 1) despolitizar la Justicia, mediante un nuevo sistema de elección y composición del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial; 2) sustituir el actual sistema electoral por otro más proporcional; 3) reforzar los mecanismos de participación directa de los ciudadanos; 4) dotar de plena eficacia normativa al derecho a la salud; 5) delimitar con claridad y precisión las competencias del Estado y de las comunidades autónomas, permitiendo al primero garantizar la igualdad de derechos y deberes fundamentales de los ciudadanos en todo el territorio nacional; y 6) convertir el Senado en una autentica cámara de representación territorial, como dice la Constitución, o si no es así suprimirlo.
Yolanda Gómez
Catedrática constitucional
1- ¿Considera necesaria la reforma de la Constitución 37 años después de su aprobación?
Nada justifica un proceso constituyente. Sin duda, una reforma de la Constitución podría mejorar aspectos sustanciales del texto constitucional, aspectos técnicos pero también el contenido de algunos preceptos mejorándolos y adaptándolos a las nuevas necesidades de la sociedad española y de su inserción en el ámbito internacional, específicamente, en la Unión Europea. Nada hay que temer a una reforma de la Constitución que realmente procure ensamblar mejor el texto constitucional con la sociedad. Sin embargo, que nada justifica abrir un proceso constituyente en el sentido de hacer tabla rasa sobre todo lo que se ha conseguido a lo largo de casi cuatro décadas. Es necesario mantener todo lo que el régimen democrático de 1978 ha aportado a España.
2- ¿Qué puntos de la Carta Magna considera que deberían reformarse con más urgencia?
Propuestas concretas. Hablar de reforma constitucional no significa mucho si no se acompaña de algunas propuestas concretas. Sería necesario alcanzar una mejor definición del Estado social y democrático de derecho, de manera que los avatares económicos no destruyan logros conseguidos a lo largo de décadas. Habría igualmente que redefinir el catálogo de derechos fundamentales, tomando referencias necesarias en el sistema multinivel de derechos fundamentales. En relación a propuestas mucho más específicas, sería inexcusable eliminar la preferencia del varón sobre la mujer en el orden de sucesión al trono. Constitucionalizar la igualdad en el acceso al trono es una necesidad jurídica. No es, obviamente, una cuestión de relevancia cuantitativa pero sí refleja una antinomia constitucional que un régimen constitucional democrático no puede permitirse mantener.
Xabier Arbós
Catedrático constitucional
1- ¿Considera necesaria la reforma de la Constitución 37 años después de su aprobación?
Problema de legitimidad. Sí. La Constitución de 1978 tiene un problema de legitimidad, que tiene dos manifestaciones. La primera la encontramos en los movimientos del 15M. La segunda se refiere a la organización territorial, y tiene su expresión extrema en el secesionismo catalán. Además, se ha desvanecido la capacidad unificadora del mito fundador de la transición, que operaba como un referente común, positivo, de la memoria histórica de los españoles. Hay que abordar los cambios del texto con sentido de la responsabilidad histórica, y no como un asunto técnico.
2- ¿Qué puntos de la Carta Magna considera que deberían reformarse con más urgencia?
Modelo federal. No considero necesario cambiar el modelo de monarquía parlamentaria. El sistema de derechos y libertades de la Constitución funciona razonablemente bien, aunque convendría asegurar una mayor eficacia práctica de algún derecho social, como el derecho a la vivienda. Desde el punto de vista de la organización territorial, estoy a favor de la adopción de un modelo federal, lo más descentralizado posible, con mayor equidad en el sistema de financiación, y con competencias exclusivas aseguradas en cuanto al régimen lingüístico en la educación para las comunidades autónomas con dos lenguas oficiales.