Cinco claves para entender los resultados del 24-M


1. No era la economía, estúpido

Un país que crece al 3,5% no es un país próspero si la mitad de la población no lo nota en su bolsillo o, al menos, no tiene esperanza de encontrar un trabajo decente y un sueldo digno. Nadie habla ya de paro en este país, vino a decir hace unos días el presidente del Gobierno. Nadie habla demasiado de economía ni de política desde hace tiempo, apenas hay manifestaciones en las calles y los púlpitos televisivos parece que se han pasado un poco de moda. Pero una mayoría de la población, sobre todo la gente más joven y desesperanzada, tenía el voto entre los dientes desde el pasado otoño (tarjetas black, Bárcenas, etc.) y aguardó paciente a la primera oportunidad de castigar en las urnas.

2. Una autopista más roja que nunca

Galicia vuelve a un escenario que podría recordar al de hace ocho años, cuando el municipio más grande gobernado por el PP de Fraga fue Ribeira. Ahora, la mayoría absoluta más grande popular es la de Arteixo. La autopista roja, que va casi de Ferrol a Tui. Pero es un escenario muy diferente. El PSdG y el BNG solo resisten en Pontevedra y Vigo. En el resto de la Galicia urbana se ha consolidado la ruptura con los partidos tradicionales iniciada en las autonómicas con Beiras. El resultado es un tirón de orejas a un Feijoo que había hecho varias apuestas personales. Y desde luego a los dos partidos tradicionales de la izquierda, que siguen con la política del avestruz, camino de la extinción.

3. Ada, Manuela y Obama

Rajoy afrontará las generales de otoño con dos nuevas rivales políticas: Ada Colau en Barcelona y Manuela Carmena en Madrid. Las dos grandes urbes del país resulta que se parecen más de lo que probablemente desean, y han votado muy parecido: castigo al poder tradicional, al PP de la Gurtel en Madrid y al contubernio separatista de CiU y sus socios en Barcelona. La clave de estos movimientos de ruptura está en atraer a las urnas a ciudadanos que jamás lo habían hecho. O a desencantados que habían dejado de creer en la política. Barak Obama fue presidente de Estados Unidos utilizando esa táctica en el 2008. Si hubieran votado los de siempre, habría perdido las primarias frente a Hillary. 

4. Abel, Lores, Gelo

Resisten, e incluso incrementan su hegemonía, los alcaldes que han gobernado pensando más en sus vecinos que en sus partidos o en mejor destino político. Ocurre en Vigo, donde Caballero se ha envuelto desde hace años en la bandera de la ciudad y ha montado un frente vigués que sin duda le funciona. En Pontevedra, una de las ciudades mejor gobernadas de España, en la que las ideologías de su alcalde y de la mayoría de sus vecinos confluyen cada cuatro años en un romance que se afianza. Y en Oleiros, el municipio de las grandes fortunas de Galicia, donde Gelo, ?castrista y fidelista?, torbellino político, aglutina el voto de todas las sensibilidades que quieren que el margen derecho de la ría siga siendo un sitio distinto.    

5. ¿Y ahora, Mariano?

Con casi dos millones de votantes más que hace cuatro años, el PP ha perdido tres millones de votos y el PSOE dos. Para entender la dimensión de este batacazo hay que pensar que los dos grandes partidos salían a las municipales con casi todo el poder municipal, con el aval de muchos alcaldes decentes apoyados por sus vecinos. La extrapolación a unas elecciones generales es una cuenta de la lechera, pero hay que darle la razón a Jaime Miquel, que hace dos años, cuando Feijoo ganó las elecciones gallegas, anunció el fin de las mayorías absolutas y el comienzo de una larga travesía del desierto para el bipartidismo. Habrá que ver ahora para cuándo convoca Rajoy las generales. El cuerpo le pedirá estirar hasta que lo obligue la Guardia Civil. Aunque esta noche, al menos, se va a la cama sabiendo que por fin se ha quitado de enmedio a Espe. O no. 

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