Empanada electoral


No hay celebración en Galicia sin empanada, una de las cumbres gastronómicas de esta tierra. En la Festa dos Maiores de Amio se consumieron ayer tropecientas porciones del manjar, leeremos hoy en crónicas de sociedad. La empanada de Amio, troceada de forma generosa, colocada cuidadosamente sobre bandejas, y luego servida a voluntad, llegó a las mesas en un momento crucial de la campaña, a ocho días para unas elecciones municipales en las que todo el mundo (político) se juega mucho.

Al evento festivo-electoral acudieron varios miembros de la corporación compostelana, como es tradición. Una concejala del PP se echó un baile con un edil del PSOE. Quizás fue una señal, o lo contrario de una señal.

Entre los ausentes, Martiño Noriega, que ni es edil en Santiago ni obviamente necesita empanadas. Tiene la suya propia. El ex del BNG y viceportavoz de Anova es candidato a la alcaldía por Compostela Aberta siendo alcalde de Teo. Con estos ingredientes, hay quien pensará que sus convicciones duran lo que una porción de empanada de xouba en una romería; que tanta hambre de mandar puede llegar a indigestar.

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