Sánchez olvida sus compromisos sobre Cataluña para tratar de atraerse a ERC

No asume la promesa de penalizar los referendos ilegales y habla de «crisis política»

Pedro Sánchez, este jueves, con el presidente electo del Consejo Europeo, Charles Michel
Pedro Sánchez, este jueves, con el presidente electo del Consejo Europeo, Charles Michel

Madrid / La Voz

«Tendremos que llegar a acuerdos sobre la propuesta que vamos a hacer en múltiples ámbitos y también sobre la crisis territorial en Cataluña. Pero vayamos paso a paso». Así contestó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la pregunta de si mantendrá o las promesas que hizo durante la campaña electoral de recuperar en el Código Penal el delito de convocatoria de referendos ilegales y de impedir que el independentismo catalán controle los contenidos de TV3.

Sánchez es consciente de que la abstención o el apoyo de ERC es imprescindible para que prospere su investidura y por eso empieza a cambiar su discurso y su lenguaje respecto a la situación en Cataluña, que ahora califica como una «crisis política».

Durante una rueda de prensa junto el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, celebrada minutos después de que ERC emitiera un comunicado asegurando que votará no a la investidura si el Gobierno mantiene la «vía represiva», Sánchez eludió los argumentos de confrontación con el secesionismo y se centró en reiterar que el PSOE y Unidas Podemos son «las dos únicas organizaciones a nivel nacional que apuestan por el diálogo dentro de la Constitución para resolver la crisis política en Cataluña». La referencia a la situación de Cataluña como una «crisis política» supone también un cambio de discurso y un guiño a ERC, ya que hasta ahora Sánchez insistía siempre en que se trata de una «crisis de convivencia» entre catalanes.

El presidente del Gobierno en funciones no descartó salvar su investidura gracias al apoyo o la abstención de ERC, pero apeló también a la responsabilidad de todas las demás fuerzas políticas para permitir el Ejecutivo de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos porque «no hay otro Gobierno posible». «¿Si no es este Gobierno, qué alternativa ofrecen los que van a votar en contra?», se preguntó, obviando así cualquier posibilidad de pactar alternativamente con el PP y con Ciudadanos, con los que sumaría una mayoría de 218 diputados. Se limitó a pedir que la «generosidad» que, según dijo, han demostrado el PSOE y Unidas Podemos «la asuman como propia el resto de fuerzas». 

«Garantías para Podemos»

Sánchez sí se refirió explícitamente a otra de las exigencias de ERC, la de formar una mesa de negociación «de igual a igual» entre partidos al margen del Parlamento. Aseguró que «hay una mesa en el Parlament de Cataluña que debe ser activada por los líderes independentistas, que tienen que hablar con la parte no independentista». Una vez que se recupere el diálogo en esa mesa, se mostró dispuesto a que el futuro Ejecutivo se abra a la negociación. «A partir de ahí el Gobierno de España siempre estará a favor de encontrar una solución política a esta crisis territorial. No lo vamos a resolver en un mes, vamos a necesitar tiempo, generosidad y sentido de Estado por parte de todos», señaló.

Respecto a por qué ahora acepta que Pablo Iglesias sea el vicepresidente del Ejecutivo cuando en julio se opuso a ello, indicó que el acuerdo que han firmado «abre una etapa de esperanza y entendimiento» e incorpora «garantías para Podemos, que quería estar en el Gobierno, y para el PSOE, porque queríamos un Ejecutivo cohesionado». «Había que resolver la crisis de gobernabilidad y lo hemos hecho en 48 horas», concluyó.

Lo republicanos se mantienen en el no a la investidura tras la primera cita con el PSOE 

ERC está todavía lejos de permitir la investidura de Pedro Sánchez con su abstención o su voto en blanco. El portavoz de los republicanos en el Congreso, Gabriel Rufián, se reunió con la portavoz socialista, Adriana Lastra, sin que se produjera ningún avance que apunte en esa dirección. Ninguno de los dos partidos quiso comparecer tras la cita, pero ERC aclaró luego en un comunicado que su posición sigue siendo la de votar no «ya que durante la conversación no ha habido indicio alguno de que el PSOE vaya a abandonar la vía represiva para afrontar el conflicto político existente entre Catalunya [sic] y el Estado». 

Mesa de negociación

Ambos partidos consideran sin embargo que se trata de una primera toma de contacto y se emplazaron a seguir negociando en los próximos días. «La apuesta de ERC es la resolución política del conflicto a través de una mesa de negociación», señala el comunicado. Antes de esa reunión, sin embargo, el vicepresidente de la Generalitat y coordinador nacional de ERC, Pere Aragonès, insistió en que la declaración de Pedralbes podría ser «un punto de partida» y matizó que la mesa de negociación que exigen no tendría que ser obligatoriamente entre Gobiernos, sino que podría ser «entre partidos». Aragonès advirtió de que su formación rechaza la posibilidad de ilegalizar la convocatoria de referendos que planteó Sánchez y señaló de que «todo lo que conduzca a soluciones penales, aleja el acuerdo».

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