Iglesias se ve muy cerca de gobernar, pero alerta de presiones económicas en contra

Promete crear una empresa pública eléctrica y 1.200 euros de salario mínimo


Pablo Iglesias se ve sentado en el Consejo de Ministros. En el tono moderado en las formas y reflexivo que reclama ahora para todo gobernante, se ha instalado, no solo para los dos debates, sino también para los mítines ante los suyos. Así lo hizo ayer en el auditorio Mar de Vigo, con lleno total, superando incluso el aforo logrado una semana antes por Pedro Sánchez. Los que no lograron entrar de inicio acabaron consiguiendo que se les acomodase tras golpear las puertas.

«Estamos muy cerca de gobernar, así que nadie se quede en casa», concedió para alentar a sus votantes con la promesa de que esta vez apoyarle tendrá consecuencias ejecutivas prácticas. A Iglesias la suma entre Unidas Podemos y el PSOE le da por tanto para formar gobierno, pero no se fía de las cuentas. «Hay sectores económicos y del PSOE que van a trabajar para que haya un gobierno con Rivera», concretó sus temores a que prenda entre los socialistas la conveniencia de un pacto que gire hacia Ciudadanos, pese a que no se lo plantee Sánchez o lo descarte el candidato naranja. «Pedimos una oportunidad, una sola oportunidad y si no somos capaces de poner freno a los privilegios, no nos voten más», ofreció en su visita de campaña a Galicia, que ayer empezó en la lonja de A Coruña, siguió por la calles de Ferrol y acabó frente al puerto de Vigo.

«Si gobernamos cambiarán cosas», garantizó, como achacó a su partido y al interés social que la campaña no haya girado ni alrededor del independentismo catalán ni sobre el miedo a Vox. Y ante esa tesitura indicó que había que dejar establecidos sus compromisos: salario mínimo de 1.200 euros; contratos indefinidos a partir de los seis meses; conversión en asalariados de los autónomos con un único pagador; intervención del mercado de la vivienda en casos de especulación; negociación del precio de la leche; renegociar cuotas de pesca, o la creación de una empresa eléctrica pública para lograr regular la factura de la luz, momento este en el que apareció el Iglesias de siempre. «Compran a gente como Felipe González o Aznar -dijo en referencia a dicho sector-, por lo que ningún exministro o expresidente venga a dar lecciones de patriotismo, porque quien privatiza una empresa pública es un traidor», dijo para despedirse.

El alcalde de A Coruña evita la foto con el líder de Unidas Podemos

El paso de Pablo Iglesias por Galicia duró medio día, pero comenzó muy temprano, a las 6,30 horas en la lonja de A Coruña. Con él, los que fueran diputados de En Marea y ahora son candidatos de En Común Unidas Podemos Antón Gómez Reino y Yolanda Díaz, además de los ediles herculinos Xiao Varela y Rocío Fraga, que no repetirán en las elecciones de mayo. Al igual que sucedió con la visita de Irene Montero a principios de mes, el alcalde, Xulio Ferreiro, eludió la visita y evitó fotografiarse con los dirigentes de Unidas Podemos. El gobierno local no dio ningún tipo de explicación que excusase su falta, vinculada sin embargo al hecho de que no quiera definir en público sus apoyos para las elecciones generales con el fin de evitar que los posibles votantes de la otra parte de lo que constituyó En Marea dejen de apoyarle a él en los comicios municipales del 26 de mayo. Ferreiro solo ha concedido que votará a quien respalde una mayoría de izquierdas y respalde los intereses de Galicia, principios que abre el abanico de posibilidades a varias de las fuerzas que se presentan a las elecciones del domingo.

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