Las lágrimas impiden al mandatario pronunciar unas palabras de agradecimiento a su madre y a su padre, este último de salud delicada
13 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Conviven en Feijoo un tipo firme, incluso frío a ratos, y otro humano, emotivo. Al primero le sobrevino el segundo el sábado pasado, en pleno acto de proclamación del jefe del Ejecutivo autónomo como candidato a la reelección el 21-O. Ante dos mil espectadores, después de 29 minutos de intervención y a 4 de acabar, leyó con voz quebrada: «Amigos e amigas, durante estes case catro anos, é certo que Galicia foi a miña vida». Y, para no romper a llorar, hubo de detenerse. Durante 49 segundos, el público lo ovacionó, amén de jalearlo al grito de «presidente, presidente». «Ao final, a un sempre se lle contaxia o de Fraga», respondió él a tanto apoyo bromeando. Luego intentó retomar la alocución justo donde la había dejado. Pero apenas pudo juntar cuatro palabras antes de que volviera a asomarle el llanto. Entonces, pasando folios indisimuladamente sobre el atril, apenas acertó a lamentar: «Esta parte do discurso...». De nuevo, largos y sonoros aplausos. Para cuando volvió a hablar, había obviado dos hojas que tenía previsto exponer. ¿Qué dejó de contar? ¿Qué no hizo que sí iba a hacer? Entre otras cosas, pedir perdón a su gente por no haberle prestado mucha atención durante la legislatura y homenajear tanto a los héroes del Orzán como a los brigadistas caídos sofocando incendios en los montes.
La Voz ha tenido acceso a la cara B del mitin, la que nunca sonó. En alusión implícita a su familia, sobre todo a su madre y a su padre, este último de salud delicada, Feijoo tenía planeado comentar: «Quixera engadir ao apartado de agradecementos co que iniciei a miña intervención a todas esas persoas que sentiron que faltaban nesa enumeración. Eles saben quen son. Porque saben por que non teño podido estar con eles todo o tempo que debería ter estado, e que, sen embargo, eu sei que todo este tempo teñen estado comigo, ao meu carón. Eles entenderon que durante este tempo a miña familia debían ser as galegas e os galegos e que a miña dispoñibilidade debía ser para eles».
«Por iso as miñas risas -proseguía el texto- se produciron cando visitaba rapaces que vía felices estreando novas garderías públicas. Por iso as miñas bágoas foron para os galegos que perderon a súa vida apagando lumes e os nosos, para sempre, heroes do Orzán», en referencia a los tres policías fallecidos el 27 de enero mientras intentaban salvar de morir ahogado al joven Tomas Velicky.
«E por iso a miña preocupación diaria segue a ser cada unha e cada un das galegas e galegos que sofren o paro, a escaseza e a inseguridade polo futuro», concluía la parte del guion que la emoción arruinó a Feijoo.