Dos alumnas de ESO y cuatro de bachillerato recibieron el premio a su excelencia académica
14 dic 2025 . Actualizado a las 11:40 h.María Rodríguez Gómez, Iria Mei Blanco Fernández, Elena Flórez Sánchez, Clara Sueiro Nespereira, Yoel Sánchez Martín y Marcos Pérez Garrido son seis estudiantes ourensanos muy diferentes entre sí, pero con una cosa en común: forman parte del selecto grupo que recibió los Premios Extraordinarios que otorga la Xunta por el esfuerzo y el rendimiento académico. Unos lo lograron por su trayectoria en la ESO y otros por el bachillerato. Para conseguir ese galardón no solo es necesario tener una buena nota media (de 9 o superior), también hay que demostrar tus conocimientos en una especie de examen. De ahí que todos coincidan en decir que no se esperaban estar entre los seleccionados (48 en toda Galicia en esta edición).
«El nivel es muy alto y nunca sabes, porque compites con un montón de gente muy buena. Es imprevisible», opina Clara, que acaba de empezar Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Ella estudió en el colegio María Auxiliadora, de Salesianos, y cuenta que estuvo a punto de no presentarse a la prueba: «Fue al día siguiente del recital de fin de grado del conservatorio y estaba dudando si ir, porque no había mirado nada desde la PAU». Clara es una apasionada de la música. Hizo diez años de piano y confiesa que llegó a plantearse seguir ese camino. «Me gusta mucho, pero vivir de la música es complicado y no me veo dando clase», cuenta esta joven que tiene en las matemáticas y la química su fuerte. «Siempre me gustaron más las materias de entender que las de chapar», dice.
Yoel tiene algunas cosas en común con Clara. Le gusta la música, dice que no se ve dando clase y también está en Santiago. Pero este ourensano va a la Facultad de Matemáticas. «Aún no tengo decidido por qué especialidad tirar, pero me gustaría dedicarme a investigar o a trabajar para alguna empresa», dice este ourensano que ya había sido premio extraordinario en ESO antes de conseguir el de bachillerato.
Elena fue compañera suya en el IES As Lagoas. Es otra campeona de las buenas notas, de hecho obtuvo la mejor en las pruebas de acceso a la universidad (PAU) en Ourense. Ahora estudia Medicina en la Complutense, en Madrid, y dice que cada día está más convencida de que ha elegido bien. «La carrera me está gustando aún más de lo que pensaba. Me atrae la cirugía pediátrica, aunque puede ser dura, también tiene que ser gratificante», dice esta joven aficionada a la novela negra y al voleibol, aunque ahora ha tenido que cambiar su militancia en el club Dompa ourensano por el gimnasio.
Marcos, que también es de los premiados por bachillerato —lo hizo en el IES Celso Emilio Ferreiro de Celanova y tuvo una media de 9,4— ya había logrado ese mismo reconocimiento en la ESO. «Creo que el mérito, más que nuestro, es del apoyo de nuestros padres y de los profesores», opina. Él es el único que se quedó en el campus de Ourense. Está estudiando en la Escuela Superior de Ingeniería Informática. «Siempre tuve pasión por los ordenadores, desde pequeñito, y me está encantando la carrera. Y encima mi hermano estudió lo mismo», cuenta. De hecho, este joven, que siempre ha tenido entre sus materias preferidas la física y las matemáticas, confiesa que disfruta en su tiempo libre programar. Marcos dice que quiere especializarse en ciberseguridad o en computación cuántica y lleva aprendiendo japonés cuatro años. «Es un idioma complicado pero, junto con el inglés, es importante para esto. Al fin, Japón tiene una industria informática muy potente», dice.
Las dos ourensanas más jóvenes premiadas en esta edición lo son por su buen rendimiento en la ESO. María e Iria siguen en el mismo centro en el que la cursaron —el CPR Plurilingüe Santa María, de Maristas, y el IES As Lagoas, respectivamente— y también coinciden en contar que su truco para mantener ese buen nivel está en ser constantes en el estudio. «Trato de ser organizada y llevar todas las cosas al día», dice María, que terminó secundaria con un 9,88 y tiene a la biología y las matemáticas como materias preferidas. Asegura que le sorprendió ser una de las ganadoras. «Nunca me había presentado a nada de este tipo. Conocí el concurso quince días antes y estaba algo insegura, pero mi familia me animó», dice esta joven a la que se le dan bien los idiomas y aspira a estudiar medicina.
Tampoco se esperaba estar en el ránking Iria. «Para el examen estudié poco», dice esta fan de las matemáticas y la tecnología a la que tampoco se le da mal la historia o la biología. «Me atraen las ingenierías, aunque aún no tengo claro cuál elegiré», contesta esta ourensana que reparte su ocio entre la literatura de ciencia ficción y la música, porque toca el piano y la guitarra.