La inmersión lingüística vasca, detrás del fiasco en PISA

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira REDACCIÓN / LA VOZ

EDUCACIÓN

Alumnos gallegos realizando el examen PISA en el 2015
Alumnos gallegos realizando el examen PISA en el 2015

Un estudio da tres razones principales: las altas tasas de repetición, la elección del euskera para la prueba cuando los alumnos son castellanohablantes y el mal comportamiento de los estudiantes

10 nov 2020 . Actualizado a las 10:42 h.

El Informe PISA 2015 dejó a la comunidad educativa española con la boca abierta: los estudiantes del País Vasco se habían dado un enorme batacazo, perdiendo 13 puntos en Matemáticas con respecto a la prueba del 2012 y 23 en Ciencias; pero además quedaron por debajo de la media española en dos de las tres competencias (Lectura y Ciencias) algo que nunca había pasado. ¿Cómo pudo ocurrir algo así en una comunidad como la vasca, a la cabeza de la educación en España?

Lucas Gortazar, investigador de la Universidad del País Vasco y analista de políticas públicas para el Banco Mundial, estudió lo ocurrido y llegó a varias conclusiones: la primera, que la caída no resultó una sorpresa para las autoridades educativas vascas, que llevaban registrando esa tendencia en las últimas evaluaciones realizadas (hacen pruebas diagnósticas bianuales a los alumnos de 4.º de primaria y 2.º de ESO) y la segunda, que no tenía nada que ver con la crisis económica de esos años.

El investigador detectó tres factores principales que explican en parte (no en la totalidad) la debacle: el aumento de las tasas de repetición; la percepción de los directores de centro sobre el comportamiento de los alumnos, que consideran ha empeorado desde el 2009; y el lenguaje de la prueba (mayoritariamente en euskera) que no coincide con el idioma materno de los alumnos.

El primer y el tercer punto son especialmente interesantes, y parecen estar tan claros que los destaca el Consejo Escolar de Euskadi (CEE) en su informe anual. Por una parte, las repeticiones. Según los informes, se dan sobre todo en primaria: un 12,3% del alumnado es repetidor, y muchos se estancan en los dos primeros años de la etapa. Esto repercute muy negativamente en el estudiante, «sobre todo para minorías étnicas y alumnado procedente de hogares de reducido nivel socioeconómico y cultural», dice el informe anual del CEE. El informe PISA se realiza a los alumnos de 15 años de un determinado colegio, estén en el curso que estén, de ahí que cuantos más repetidores hay, lógicamente el rendimiento medio será peor.

El otro aspecto singular es la elección de idioma para la prueba. Explica Gortazar que una gran parte de los estudiantes la hicieron en euskera, cuando en su casa son castellanohablantes (se calcula que el 80% de los alumnos tiene como lengua materna el castellano). El motivo es que la mayoría de los alumnos se decantan por el llamado Modelo D lingüístico, con todo el currículo en vasco excepto la asignatura de Lengua Castellana. Pero el nivel de comprensión lectora no es el esperado para su edad, como destaca el informe del Consejo Escolar de Euskadi, y por eso fallan en las respuestas. Hay que recordar que en PISA el examen no es especialmente complicado, pero sí exige entender muy bien los textos, mantener la atención mucho tiempo y reflexionar a fondo sobre los problemas planteados.

El CEE pide en ese sentido que «se intensifique la investigación sobre la competencia lectora del alumnado teniendo en cuenta su lengua familiar, la lengua de instrucción y la situación sociolingüística», además de que se identifique «con suficiente precisión los elementos básicos del aprendizaje y adquisición de esta lengua y estableciendo una secuenciación adecuada a distintas situaciones y contextos». Otra de las recomendaciones se que «se dote de formación específica al profesorado para mejorar su práctica en cómo fomentar la comprensión en las áreas curriculares» y «hacer inversiones en didáctica y pedagogía para mejorar la competencia del euskera».

Finalmente, sobre el comportamiento de los alumnos, Gortazar explica en su trabajo que son tres los problemas detectados por los directores de centros de forma paulatina desde el año 2009: «Absentismo de los estudiantes, estudiantes que faltan a clases y estudiantes que carecen de respeto hacia los profesores». El investigador se pregunta si esta reacción tan negativa del alumnado tiene que ver con la crisis económica y preocupación general que se vivía en el 2015.