El centro que forma al profesorado de Pontevedra se hace más versátil

El CFR renovó sus espacios para facilitar el trabajo colaborativo de los docentes


pontevedra / la voz

«Tenemos que predicar con el ejemplo, servir de escaparate y dar ideas». Así justifica el director del Centro de Formación e Recursos (CFR) del profesorado de Pontevedra, Jesús Álvarez Bértolo, la reestructuración interna de este edificio ubicado en el campus de A Xunqueira que tiene veinticinco años de antigüedad. El CFR forma y asesora a 5.600 docentes de la zona norte de la provincia, pero quiere hacerlo poniendo a disposición de enseñantes, colegios e institutos sus nuevos medios y recursos.

La reorganización está lista y se llevó a cabo en los últimos dos años. El centro se ha hecho más versátil, apostando por espacios flexibles y móviles dotados de las últimas tecnologías. El proyecto partió del equipo directivo del CFR y la Consellería de Educación invirtió 120.000 euros. En lo que va de curso 2018/2019 se han realizado 682 actividades certificadas para profesores, lo que conlleva un total de 12.680 horas.

Una cifras que se verán incrementadas con el plan de formación profesional (FP), que se lleva a cabo por sus especiales características -vinculadas a empresas según los ciclos- en la primera quincena de julio y en la primera de septiembre. El incremento en el número de actividades lleva aparejada una mayor implicación del profesorado, apunta el director, «algo que es bueno para el sistema». Basta un dato como ejemplo. En el 2006 las actividades impartidas por el CFR fueron 98, con 3.272 horas.

Hace cinco años se inició la formación de los docentes en sus propios centros educativos en función de las necesidades de cada uno. Actividades más específicas vinculadas a la robótica, impresoras 3D y nuevas tecnologías se imparten en el CFR. «Si estamos intentando cambiar la metodología en la enseñanza, la manera de trabajar con el alumnado, lo primero es que trabaje en equipo, de forma colaborativa, el profesorado. De ahí la nueva reorganización del centro con flexibilidad de espacios porque hay que adaptarse a las necesidades del profesor del siglo XXI», remacha Jesús Álvarez.

En una de las plantas se tiró el tabique que separaba dos aulas y se puso un sistema móvil que permite, en función de las necesidades, dividir o unir ese espacio. Dispone de wifi, pupitres con ruedas y tabla para diestros y zurdos, y mesas desmontables provistas de una torre central para cargar la batería de los portátiles en caso de necesidad, además de una pantalla táctil que también cuenta con un espacio para escribir. Una curiosidad, las sillas son de varios colores, algo que visualmente facilita la realización de actividades en grupos.

También se habilitó un espacio Maker bajo esa filosofía de aprender haciendo. Cuenta con impresoras láser, una cortadora y pequeños robots para iniciarse en la programación. Hace escasos días se inició el trabajo del primer proyecto. Entre los recursos del CFR también hay tabletas, un equipo de radio y muñecos para hacer prácticas de reanimación cardiopulmonar, que se prestan a los centros. «Queremos que el CFR forme parte de la vida de los centros educativos», recalca su director. Hace dos años iniciaron el trabajo con las familias a través de las ANPA, con «muy buenos resultados en Marín, Bueu, Sanxenxo o Lalín».

El equipo del CFR abrirá, a partir del próximo curso y en horario de mañana, sus aulas para que docentes de la provincia las puedan usar con sus alumnos. Su aula de naturaleza, con un estanque, también se puede visitar.

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