Institutos que impulsan la vida del campo

Las FP de carpintería, hostelería o informática ofrecen alternativas nuevas a los jóvenes

En el IES de Ortigueira se enseña a los profesionales de la madera a usar un aserradero portátil, una novedad que facilita el trabajo con árboles aislados
En el IES de Ortigueira se enseña a los profesionales de la madera a usar un aserradero portátil, una novedad que facilita el trabajo con árboles aislados

Redacción / La Voz

En la Galicia no urbana, el instituto de secundaria es el lugar donde adquirir conocimientos y mucho más: hace las veces de centro de ocio juvenil, de oficina de empleo y hasta de asesoría de empresas. La apuesta clara de la Consellería de Educación por la FP permite que estos centros se conviertan en verdaderos impulsores de la economía local.

«Os nosos profesores veñen da empresa e teñen claro que hai que estar ao día»

Son muchos los ejemplos. Como Ortigueira, donde hay formación continuada para los profesionales de la zona. El instituto es una referencia en el sector de la madera y sirve, al estilo de los centros integrados de FP (CIFP), de espacio para que los profesionales se reciclen. «Os nosos profesores veñen da empresa privada -explica el director, Carlos Rodríguez Legarreta- e teñen claro que hai que estar ao día». Al instituto acuden exalumnos cuando se encuentran con un proyecto difícil -«o outro día veu un que tiña que facer unha escaleira»- o es el propio centro el que promueve sus visitas. Ha ocurrido recientemente con la adquisición de un aserradero portátil, que los carpinteros aprenden a usar en el IES; es especialmente útil en la zona «para sacarlle beneficio a unha árbore de valor que estea soa, e que non compense baixar do monte».

La importancia de los baristas en Foz

En Foz, el instituto ha colocado a la localidad en el mapa gracias a su concurso de baristas. Rafael Antón Borrás, su jefe de estudios, reconoce que «foi un antes e un despois para a zona». Hace unos doce años surgió el concurso «para potenciar a rama de servizos, que non tiña tanto éxito coma a de cociña». Y fue un bum. «A xente pensaba que para ser camareiro non se necesita estudar, porque os rapaces todos o fan no verán, pero mostrámoslle cal é a diferenza entre estar formado e non». Desde entonces tienen más alumnos, estos trabajan en hoteles de todo el país -«van con Martín Berasategui e teñen outros horarios e soldos»- y las cafeterías de la comarca han ganado un plus de calidad. «Unha dimensión que non imaxinabamos».

También ayuda a cambiar la vida en Chantada el IES Val do Asma. Óscar Pérez, su director, explica que llegan alumnos de otras partes: «A resposta dos rapaces é boa, veñen de Lugo, Ourense, mesmo A Mariña ou Santiago». Les atrae el tirón de la enseñanza dual en turismo (Axencias de Viaxes e Xestión de Eventos) e informática (Desenvolvemento de Aplicacións Web), ambas derivadas de la presencia en la villa de las oficinas de la cadena Hotusa. «A empresa absorbe todo o alumnado, e claro que os rapaces quedan en Chantada», fijando población en una zona especialmente difícil como es el interior de Lugo.

«Temos unha inserción laboral altísima, e por iso veñen rapaces doutras zonas»

El instituto de Valga y la industria de la zona se han ido retroalimentando y creciendo a la vez. Ahora ofrece Soldadura en ciclo medio y Construcións Metálicas en superior, y el balance es inmejorable. «Temos unha inserción laboral altísima, e por iso veñen rapaces doutras zonas, dende Ribeira a Padrón», explica Daniel Loureiro, profesor de FP en el centro. Incluso les da buen resultado la FP básica, una suerte de ciclo inicial que a veces se convierte en rincón donde olvidar a algunos alumnos. En Valga, en cambio, «hai catro ou cinco rapaces que pasan ao ciclo medio» y recuperan su formación tras una secundaria algo perdidos.

 «Todos os titulados traballan»

En Verín, el IES García Barbón forma a jóvenes de toda la zona y les da las herramientas para independizarse: «Eu vou ao taller dun antigo alumno», reconoce con orgullo Daniel Veiga, el director. En el centro tienen un ciclo medio de Mantemento Electromecánico y «todos os titulados traballan». La titulación permite encargarse del mantenimiento de máquinas, desde crear una pieza a repararla, en una empresa de aguas o en un hospital, una versatilidad que amplía las posibilidades de empleo. Solo tienen un problema en el centro, y es la poca variedad de ramas para estudiar, ya que la oferta se limita a administración (en ciclo medio y superior) y mecánica. A Veiga le gustaría incorporar a la oferta un ciclo superior.

A por el grado superior

Más o menos lo mismo le pasa al instituto Pazo da Mercé, de As Neves. Allí se ofrece con mucho éxito el ciclo de Sistemas Microinformáticos e Redes (grado medio) y el director, Xosé Abilleira, solo echa en falta la titulación superior, ya que «as empresas demandan a persoas moi formadas» y los alumnos se ven obligados a irse de la localidad para terminar su formación.

Hay otros casos en los que el instituto forma a los alumnos pero estos acaban marchándose a otros lugares a trabajar. En Vilamarín, a veinte kilómetros de Ourense, hay un instituto de referencia en hostelería. La jefa de estudios, Olga Painceira, reconoce que muchos de sus alumnos son de Ourense, y tras los estudios buscan empleo en las ciudades. También lo hacen en Lalín. El IES Ramón María Aller se ha decantado por la informática y recibe alumnos de media Galicia y los envía también a casi cualquier sitio. La directora, Juana Mouriño, lo tiene claro: «En esta especialidad no hay paro».

«Dende que deixei os estudos estou traballando»

José Ramón Barja, Talleres Terroso (Verín)

Sara Carreira

José Ramón Barja lleva tres años con un taller de coches en Verín, aunque cuando montó Talleres Terroso ya llevaba tiempo trabajando: «Dende que rematei os estudos non deixei nunca de traballar», recuerda. Y eso que no fue un estudiante modelo: inicialmente no se sacó el graduado y al final aprovechó las pruebas de acceso a FP de ciclo medio para obtener una formación, estudios que le han permitido acabar montando su negocio. Siempre le había gustado «andar entre ferros» y cree que no hubiese dudado en ir a otra localidad a formarse. Lo que descarta es que alguna vez hubiese acabado en la universidad, y no le parece, ahora con el tiempo, una mala decisión: «Foime mellor que se fixera unha carreira. Teño amigos que teñen unha carreira e ata un máster e todo e levan cinco anos na casa».

Él, en cambio, tras terminar la formación profesional de ciclo medio, trabajó en dos talleres, uno de ellos en A Gudiña. Fueron varios años en la nómina de otros, pero se dio cuenta de que podía montar su propio negocio, no depender de nadie más, y así lo hizo. Hoy es él el que contrata, tiene un empleado que por supuesto salió del instituto. Con el centro tiene poca relación, pero por falta de tiempo, y reconoce que le marcó la vida.

Uno de cada tres alumnos tiene más de 25 años

S. C.

La FP no solo atiende la demanda de menores de edad: el 29 % de los matriculados en ciclos medios en Galicia tienen 25 años o más; y en el caso de ciclos de FP superior son el 33 %, es decir, uno de cada tres alumnos. Pueden ser estudiantes que llegan del mundo del trabajo, de terminar otro ciclo o incluso de acabar la universidad y quieren conocer el trabajo práctico de primera mano.

Además, la comunidad apuesta claramente por la FP para adultos. Estos deben tener más de 18 años y cumplir las mismas condiciones que sus compañeros del régimen ordinario. Eso sí, existe la posibilidad de matricularse por módulos, es decir, por asignaturas, y en ese caso no se exigen las titulaciones pertinentes (ESO, bachiller, prueba de acceso o ciclo anterior, según el caso).

La gran flexibilidad, clave del éxito

La FP de adultos en Galicia tiene dos modalidades: presencial y semipresencial o a distancia. Los primeros se dan en horario de tarde y noche en los institutos y exigen la asistencia; la otra opción tiene más flexibilidad, porque aunque es recomendable acudir a las tutorías y eventos formativos, esta puede evitarse; eso sí, hay que ir al examen.

Este dato sitúa a Galicia en el primer puesto del Estado con una diferencia sustancial con el siguiente. La comunidad tiene 603 unidades (aulas) para educación de adultos: 136 en bachillerato, 181 en FP de grado medio y nada menos que 286 de ciclo superior. La siguiente comunidad en números absolutos es Andalucía, con 250 unidades en total; y el País Vasco, donde la formación profesional permanente está muy potenciada, solo tiene 40 aulas de FP superior.

En grado medio, Galicia ofrece 25 titulaciones para adultos en presencial y 10 a distancia. Por otra parte, se ofrecen 40 ciclos de grado superior (prácticamente todas las familias), que en modo semipresencial se reduce a 19 titulaciones. En estos casos, el 92 % de los alumnos supera los 25 años.

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