La igualdad como camino y no solo fin

El claustro del IES Castro Alobre de Vilagarcía decidió tomar medidas cuando detectó un repunte del machismo entre los adolescentes


vilagarcía / la voz

El IES Castro Alobre de Vilagarcía es un centro urbano, en crecimiento, con seis aulas en primero de ESO y un total de 800 alumnos. Hay de todo, niños de la ciudad y de los alrededores, de todas las clases sociales y llegados de colegios públicos y privados (en la villa estos no tienen bachillerato). Con esa amalgama, José Carlos Cid, el director, y su equipo intentan ofrecer la mejor educación, y no solo en conocimientos -las notas de selectividad se sitúan en la media de Galicia-, sino en preparación como adultos. Y ahí se encontraron, hace ya unos años, con un problema: el machismo se disparaba entre los adolescentes, especialmente en los primeros cursos de la ESO.

Entonces, los profesores decidieron intervenir. Una de las cosas que mejor resultado ha dado es muy simple: cada vez que muere una mujer en España por violencia machista, a las doce del mediodía suena el timbre durante un minuto. Eso ha conseguido que los jóvenes detecten la gravedad del problema: «Hai veces que o facemos en dúas ocasións na mesma semana, e iso impresiona aos alumnos», dice Cid.

El programa de coeducación es transversal, e incluye desde la oferta de dos asignaturas optativas hasta un plan de igualdad y en favor de la normalización del colectivo LGTBI que ha sido realizado con el alumnado. También se preparan unidades didácticas en todos los departamentos sobre feminismo, lo que permite al alumnado tener una visión general de la presencia de las mujeres en todos los ámbitos sociales, y la discriminación, cuando no violencia, que sufren. El Castro Alobre, además, se abre a la sociedad y así organiza actividades en común con otros centros de la ciudad y hasta con el Ayuntamiento. Llevan ya seis años trabajando en este sentido: «Fomos pioneiros en Galicia», recalca Cid.

El camino que ha abierto la movilización por la igualdad de sexos ha dado muchos más frutos. Por ejemplo, el programa de mediadores. Tienen dos: el TEI (Tutoría Emocional entre Iguales, en la que cada alumno de tercero tutoriza a uno de primero) que comenzó el año pasado; y otro proyecto, mucho más laborioso, de formación de mediadores. Este último supone tres años de formación para los alumnos, que hasta cuarto de ESO no empiezan a intervenir en los conflictos. Ahora también los están preparando para ayudar al alumnado del colectivo LGTBI que quiera pedir asesoramiento.

Completa el panorama de innovación didáctica y metodológica un programa de formación del profesorado que arrancó este año, el de trabajo cooperativo, que preparan a través del centro de formación de la Xunta que tienen por referencia; y una iniciativa de la que están muy orgullosos, un proyecto común para todo el centro que se coordina desde la biblioteca. Este año se titula Pobos e linguas minoritarias, y cada asignatura tiene que dedicar una semana al asunto: fruto de esto ya han preparado un atlas con las costumbres de algunos de estos pueblos, o un original árbol de Navidad con palabras navideñas únicas.

Una alumna de Igualdade e Imaxe: «As series da tele non axudan ás mulleres»

Una profesora, Carmen Moure, comenzó con la asignatura de Igualdade de Xénero (1.º de ESO) y ahora es Paloma García -docente de Música, además- la que se encarga de dinamizar esta materia junto a la nueva oferta de bachillerato: Igualdade de Xénero e Imaxe (1.º de bachillerato). Uxía, Ana, Andrea y Marta son cuatro alumnas de esta última asignatura (con presencia mayoritariamente femenina, frente al equilibrio de primero de ESO), y ellas consideran que «é unha materia novidosa e necesaria», como resume Uxía. Uno de sus trabajos es detectar conductas machistas. Y encuentran muchas, como detalla Andrea: «Cando falamos dun profesor que non nos gusta, se é home se di, non sei, que é borde, pero se é muller, algúns rapaces xa contan iso de que necesita sexo». O que «cando unha muller destaca na sociedade, sempre hai alguén que di que é porque ten unha lea cun xefe», se queja Ana. En casa, aunque viven en entornos feministas, notan discriminaciones: «Los mayores de la familia en la mesa dicen cosas increíbles», reconoce Marta.

La materia de bachillerato, diseñada por Paloma García, incluye una parte muy interesante, que es Imaxe. Ahí se aborda cómo trata la sociedad la imagen de las mujeres. Se ven ejemplos como «os desfiles de Victoria’s Secret, onde non hai mulleres reais» y «películas ou series» para detectar discriminaciones. Y no son difíciles de hallar: «As series de televisión non axudan ás mulleres. En que papel nos deixan?», se pregunta Uxía.

Disfraces nada sexistas

Todo el esfuerzo que hace el centro por la igualdad ¿tiene éxito? «Vase notando, pouco a pouco», dice Cid. Por ejemplo, ya no hay disfraces sexistas: «Sorprendeunos aos profesores. Noutros anos sempre eles disfrazábanse de mulleres sexis, e elas de vampiresas ou enfermeiras, pero agora non o fan. É incrible». Y en las actuaciones ya no hay «bailes ou cancións machistas», y han desaparecido de las aulas, al menos en voz alta, los comentarios subidos de tono u ofensivos, que son ya mínimos.

Creen que esta forma de educar tendrá más consecuencias a medio plazo: «O alumnado -reconoce Cid- empeza a ver os excesos nas redes sociais, iso é moi importante».

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