Alumnos del IES Xelmírez II recuerdan cómo fue el día en el que participaron en las evaluaciones
27 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Aunque ha transcurrido un año y medio, aquel día en el que se pasaron la jornada frente a un ordenador respondiendo preguntas es ya una nebulosa lejana en la mente de los alumnos del IES Xelmírez II de Santiago que participaron en la evaluación PISA, cuyos resultados se han conocido este mes. «Foron moi longas, estivemos todo o día» dice una de las estudiantes, que ahora cursa segundo de bachillerato en el instituto. «Incluso tivemos recreos diferentes ao resto». Una compañera remacha: «Foron latosas». Y monótonas. «Ademais lembro que non podías saír da clase ata que remataran o resto dos compañeiros».
Lo que sí recuerdan casi todos es el texto con el que evaluaron su comprensión lectora: «¡Había un texto dunhas abellas!», exclama de pronto uno de los estudiantes. Y se hace la luz en la memoria de sus compañeros. Después se inicia una discusión sobre si había un ejercicio en el que se nombraba una depuradora. O puede que no. Que no hubiese depuradoras. Y también clasifican los ejercicios por dificultad: Lengua, bien. Matemáticas, no muy difícil. Física y química, los más complicados.
Miedo por un mal día
«Pois se melloramos, moito mellor», tercia una a la pregunta de qué les parecen los resultados de Galicia en este último informe. Pero no las tienen todas consigo sobre si PISA es realmente representativo del nivel educativo de los alumnos. Entre otras cosas, «porque podes ter un mal día» y no responder correctamente cuando en realidad sí estás preparado para hacerlo.
De relativizar habla también la directora del IES de Sar, María Teresa Rodríguez. Alrededor de una veintena de alumnos de este centro participaron también en aquellas evaluaciones. «En la mayor parte de los casos depende del alumnado». Puede que un año sea una oleada de estudiantes ideales. Y que la siguiente sea más conflictiva. «Ten en cuenta que en aquel entonces todavía eran alumnos de la LOE». No había cambiado el plan educativo. Los profesores, tampoco. El material era el mismo, igual que los recursos. Así que, en realidad, el único cambio que ha habido con respecto a otros informes son los alumnos.
También en el IES de Sar hace tiempo que dejaron atrás las pruebas y empiezan a ser un recuerdo borroso en la mente de la comunidad educativa. «Fue bastante fácil organizarlo porque lo hicieron por ordenador. Además, viene gente a encargarse de los alumnos». Así que el centro hace un listado de los estudiantes que se ajustan a las características que pide PISA, organiza horarios para que las salas de informática estén disponibles y habla con los profesores de aquellos que van a participar en el estudio. ¿Y los resultados? «Sí, los mandan a cada centro», explica la directora del IES de Sar. «Se los pasamos a cada uno de los departamentos para ver en qué fallan y poder solucionar ese tipo de carencias», uno de los aspectos más positivos del informe.