Los colegios gallegos crean asignaturas propias para cubrir necesidades educativas que estaban sin resolver
25 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Astronomía, Baile moderno, Bricotrónica, Maquetismo, Holocausto e memoria, O papel nas mulleres na construción do mundo, Laboratorio de tarefas artesáns, Hermenéutica e interpretación de textos, Iniciación á programación scratch, Ciencias forenses o Proxecto documental pobos nórdicos. Son algunas de las muchas asignaturas que este curso pueden estudiar los alumnos de ESO y bachillerato. Las materias de libre configuración de centro se implantaron por primera vez en el 2015-2016 y están resultando todo un éxito que los centros aprovechan para reforzar determinados contenidos -hay muchas relacionadas con la expresión oral de las lenguas extranjeras-, o para introducir en el aula asignaturas y conceptos que de otra forma nunca llegarían a los colegios e institutos.
Entre todo este listado que crea y diseña cada instituto se encuentran materias de lo más original. Como Mindfulness o, lo que es lo mismo, mente plena, completa. Se imparte en el IES O Mosteirón de Sada en primero de secundaria y Natalia es la profesora encargada de darla. Se trata de una disciplina que creó Jon Kabat-Zin y que busca desarrollar técnicas de relajación y ejercicios de atención para que los estudiantes saquen el mayor partido de las tarea que realizan. De lo que se trata es de que no se dispersen, que disfruten del juego si juegan, o se centren en el estudio cuando toca. «Hai que ir adestrando a mente para non comerse o coco tanto. Tratamos de que aprendan a escoitar e de que aproveiten o silencio», explica.
En el colegio Santa Cristina, de Vigo, dan Laboratorio de tarefas artesáns. Se imparte en los dos primeros cursos de la ESO. Luisa Fernández, profesora de Educación plástica, veía cómo el poco tiempo de la asignatura le dificultaba profundizar en la parte creativa y manual. «No reniego de la tecnología, pero no puede bloquear la parte manual. Crear con las manos es muy importante, y a los alumnos les da autonomía y creatividad», dice. ¿Y qué hacen? Múltiples proyectos, desarrollos geométricos, esculturas con papel, manos articuladas. Materias para abrir la mente y hacer una escuela más diversa y transversal.
Promoción de estilos de vida saudables, la materia optativa que más triunfa
Además de las materias de libre configuración de centro, que crean los propios colegios e institutos, la Xunta también diseñó su propio catálogo de asignaturas para que se oferten en secundaria y bachillerato. Promoción de estilos de vida saudables, que se da en 188 institutos, es la más demandada por los centros, aunque otras como Oratoria, con 179; Métodos estatísticos e numéricos, con 170; Antropoloxía con 137; o Investigación e tratamento da información, con 158, también han calado entre el alumnado. En el caso de Oratoria, la cifra pasó de 80 a 179 institutos del pasado curso a este, y Robótica, una de las que más impulsó la Xunta, de 26 a 92.
La posibilidad de que los centros y la Xunta diseñen sus propias asignaturas de libre configuración es una de las novedades que implantó la Lomce el curso pasado, pero este se ha incrementado la oferta. Una de las novedades es Igualdade de xénero, que comenzó este año, aunque de momento solo se imparte en 27 institutos. La materia dio a conocerse en verano, por lo que los centros reconocen que ni siquiera han tenido tiempo de preparar los programas. Obradoiro musical, que también comenzó este curso, se imparte en 37 institutos.
Una hora a la semana
Tanto en el caso de las asignaturas de libre configuración autonómica como en las de centros, su duración es de una hora semanal. Son materias que cuentan en el expediente, pero no a la hora de decidir si un estudiante promociona o no de curso.
«En la charla inicial engaño a los alumnos tres o cuatro veces, para que aprendan a cuestionarlo todo»
Pepe Facal imparte en el IES Lamas de Abade de Santiago Análise científica das pseudociencias, una asignatura que diseñó el centro y se imparte en primero de bachillerato. En realidad, el interés por esta materia nació mucho antes, cuando el instituto impulsó con el respaldo de la directora, Dolores Picón, Escépticos en el pub, un programa en el que se invita a distintos conferenciantes para que aborden cuestiones seudocientíficas como la astrología, la homeopatía o el reiki, y que se sigue celebrando actualmente en locales de Compostela. Fue una idea de una serie de profesores con interés en estos temas, que pertenecen a la SAPC (Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico).
Así nació esta asignatura, que se estrenó el curso pasado. «En la charla inicial de la asignatura los engaño tres o cuatro veces para que aprendan que hay que cuestionarlo todo, incluidos a los profesores. Les pongo una fotografía que he hecho yo diciendo que es del siglo XIX. Es decir, se trata de que sean escépticos, que sepan que cualquier afirmación tiene que venir respaldada por pruebas inequívocas», explica Facal. El programa de la materia aborda y desmonta numerosos temas, incluidos los fraudes de la ciencia que, como dice Facal, también los hubo. Uno de los mas conocidos es el del Hombre de Piltdown, un hallazgo de restos óseos que durante cuarenta años se creyó que pertenecían al eslabón perdido, y después se demostró que había sido un montaje realizado con huesos de homínido, mono y orangután.
Durante una hora semanal, esta materia en la que colaboran los departamentos de Física química, Tecnología y Filosofía, aborda la percepción dermo-óptica, la astrología, el reiki, las teorías del asesinato de Kennedy, e incluso el famoso caso de la cucharilla de Uri Geller. «Es una asignatura para que los alumnos razonen y descubran cosas por sí mismos», explica Facal, quien detalla que a lo largo del curso se hacen trabajos como el de inventar una teoría ficticia, para que los alumnos vean que es posible hacerlo. Se trata de que el estudiante lo cuestione todo y vea que hay creencias respetables y que cualquier persona tiene derecho a defender, pero que no deben confundirse con ciencia. «Las seudociencias son creencias disfrazadas de ciencia», concluye Facal.