Las cosas claras nada más llegar

María Hermida
María Hermida RIBEIRA / LA VOZ

EDUCACIÓN

Aunque usaron palabras dóciles, los docentes fueron tajantes al explicar las normas y recordar sus responsabilidades a los alumnos de bachillerato

16 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

En el Número Un de Ribeira ayer les tocaba salir al terreno de juego a los alumnos de primero y segundo de Bachiller -esta mañana lo harán los de ESO-. Algunos se estrenaban en el centro, ya que cursaron secundaria en colegios como el Bayón o el Sagrado Corazón y ahora pasan a este instituto, y otros conocían bien el edificio, ya que llevan años estudiando en él. A las once, los de primero hicieron acto de presencia en un salón de actos que se les quedó pequeño. En primera fila, se sentaron unos chavales que llevaban la gorra con el delante para atrás y que, aunque con educación, no perdían la oportunidad de bromear con quien les preguntaba algo. «Somos os máis estudosos, por iso estamos diante», señalaban mientras doblaban la risa. El jolgorio terminó, sin que nadie tuviese que reñir ni levantar la voz, en cuanto tomó la palabra, sobre un escenario, Pura Prado, la directora. Ella sería la primera, que no la única, en dejar bien claras las cosas. Sin voces autoritarias. Sin malos rollos. Pero con frases muy, muy contundentes.

Pura les explicó que el bachiller no es una enseñanza obligatoria. Y que, por tanto, si estaban allí es porque se les presupone que tienen ganas de estudiar. «Estades aquí porque queredes estar», insistió. Luego, les dijo también que el instituto dispone de hojas que se pueden rellenar para cambiarse de clase, pero les advirtió: «Non se vai cambiar a ninguén para que estea cos seus amigos, é para casos moi ben xustificados». Y, por si con estas primeras pautas fuese poco, la jefa de estudios les dio más. Les habló de algo importante: de faltar a clase. «Isto non é como no colexio, aquí non imos andar detrás vosa si non vindes á clase. Faltar implica que podedes perder o dereito á avaliación continua, e teriades un único exame no mes de xuño». Y siguió: «Non imos permitir que ninguén moleste polos corredores, o que incordie acabarase indo á súa casa unha tempada». Lo dicho, las cosas bastante claras.

Luego, cada polluelo a su nido. O, lo que es lo mismo, cada grupo con su tutor al aula correspondiente. Por el camino, dos muchachas, Lara y Cristina, contaban por qué inician el instituto. Ambas piensan en un futuro universitario, aunque solo Cristina tiene claro que lo suyo será el periodismo.

Confiadas en el futuro

Al preguntarles si les asusta el paro, un rayo de esperanza. «No, esperemos que mejore todo cuando nosotros acabemos de estudiar», dijeron. A su lado van dos muchachos. Uno también les preguntaría por el mañana. Pero ellos tienen un tema de debate que les atrae más: «¿Viches que poucas mulleres hai na nosa clase?», se le escucha decir a uno.

En directo inicio del curso en el número un de Ribeira