«En Ferrol impera la pasividad»

Carla Elías Martínez
Carla Elías FERROL/LA VOZ.

EDUCACIÓN

Arantxa Serantes estudió Humanidades en su ciudad, pero actualmente trabaja investigando sobre filosofía española en la Universidad de Santiago

28 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Entre los bustos de Gonzalo Torrente Ballester y Xosé Rubia Barcia, situados en los jardines del campus universitario, se pierde la humanista Arantxa Serantes López cada vez que viene de visita a Ferrol. Ha pasado allí incontables horas cuando estudiaba la carrera de Humanidades, por eso ha elegido para esta sección el parque del campus ferrolano. «Muy poca gente conoce la gran diversidad de especies que hay», revela Arantxa Serantes.

Ahora se encuentra enfocada en las investigaciones de su tesis doctoral, que realiza a medio camino entre las universidades Francisco de Vitoria y la de Santiago de Compostela. «Estoy estudiando una parte de la filosofía española, y la obra de la desconocida María Zambrano», explica Arantxa Serantes.

Si compara sus experiencias del pasado como estudiante en Ferrol con su presente en Santiago, es tajante valorando la superioridad de la enseñanza compostelana. «Santiago es mucho más cosmopolita. Allí trabajan para promocionar su universidad y tener mayor proyección», puntualiza Arantxa Serantes. Para el campus ferrolano se le ocurren un millón de ideas con las que podría publicitarse. «Aquí no son conscientes del valor de lo que disponen. Tienen la gran ventaja de poder estar en contacto con las empresas que rodean la facultad y mejorar la formación académica de los estudiantes», señala la investigadora.

Aunque ya no reside en su ciudad natal, esta ferrolana sigue en contacto con la urbe. «Las enseñanzas de mis maestros durante la época universitaria me han ayudado a comprender la situación en la que nos encontramos ahora», reconoce. Lamenta esa actitud «tan ferrolana» que se ha dejado vencer por «la pasividad imperante» y que no se conciencia del patrimonio tan valioso de la ciudad, ni se preocupa por la rehabilitación ni el cuidado de las infraestructuras.

Los mejores recuerdos que conserva de su infancia en Ferrol son los largos paseos con su abuelo José Herminio López. «Era marino mercante y siempre tenía historias que contar. Poseía el don de dar buenos consejos y nos pasábamos tardes enteras conversando en el parque Herrera, o tomando café en el Parador», recuerda emocionada Arantxa. Su abuelo fue la figura más importante en su juventud y gracias a él comenzó a interesarse por la complejidad de las cuestiones sociales.

La familia de Arantxa sigue viviendo en el barrio del puerto, donde ella residía de pequeña. Cada vez que regresa se lamenta del abandono en el que se encuentran muchas casas. En su opinión, se dan dos situaciones contrapuestas en el puerto. «Por un lado, se están preocupando por fomentar el turismo de la zona con la organización de conciertos y eventos marítimos como el Spinnaker, o los cruceros por la ría. Pero por otra parte, están dejando caer casas antiquísimas que poseen una arquitectura única», advierte.