Fundó las clases de nocturno en el año 1990, pero la trayectoria de Antonio Cotos como maestro es de 36 años, ni más ni menos, lo que se atreve a calificar como «una burrada de años». Hoy imparte matemáticas y ciencias en el IES As Mariñas.
-Y en esas casi cuatro décadas, ¿cómo ha evolucionado el perfil del alumno?
-Antes los chicos tenían menos medios que ahora pero había mucha más capacidad de trabajo, sacrificio, esfuerzo y educación. Hoy tienen todo lo contrario: hay más capacidad para manejar las nuevas tecnologías, por lo que habrá incluso que cambiar los sistemas pedagógicos, llegaremos a no utilizar la tiza y la pizarra. Hoy se ven criterios muy pobres en la educación paterna, los chavales llegan a transmitir una importante falta de cariño y atención en casa.
-¿Ha tenido algún episodio desagradable en sus años como profesor?
-Episodios muchos pero desagradables, por suerte, ninguno. Hoy en día no es fácil llevar una clase sin que te coman el coco. Veo a gente joven con problemas muy serios.
-Imaginemos un alumno de quince años hoy y otro de la misma edad hace 36 años. ¿Sabía el del pasado más que el de hoy?
-El alumno de 1980 o 1974 tenía menos conocimientos, pero mucho más arraigados, con más criterios. Hoy hay más conocimientos, pero cogidos con alfileres. La memoria se ha devaluado con los actuales planes de estudio.
-Betanzos es una ciudad pequeña con lo que se cruzará muchas veces con sus alumnos lejos del colegio. ¿Cómo reaccionan cuando le ven? ¿Le rehúyen? ¿Le saludan?
-Los encuentros por la calle son muy frecuentes y normalmente me saludan. Bueno, hay uno o dos que prefieren evitarlo, pero eso es algo normal en la vida de un profesor.