Un libro recoge la experiencia de Gabriel Jaime, que estudia Historia en Ourense a pesar de padecer el síndrome de Asperger
21 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Gabriel Jaime Andújar tiene 21 años y a primera vista es como cualquier otro alumno del campus ourensano. Lleva desde el 2004 en la Facultad de Historia y actualmente cursa varias asignaturas del tercer y del segundo curso de esa licenciatura. La diferencia con sus compañeros es que Gabriel Jaime padece el síndrome de Asperger, un tipo de autismo. Su experiencia en el mundo universitario está siendo difícil para él y para sus profesores, pero también ha servido para crear estrategias educativas que podrán ser utilizados para formar a otras personas con esa afección.
Precisamente, su historia de superación ha sido recogida en un libro, Síndrome de Asperger en la Universidad, que fue presentado ayer en el campus ourensano. Gabriel Jaime vivió el acto con nerviosismo, pero tomó la palabra con valentía para leer una declaración en la que agradecía la ayuda recibida. «Aunque he tenido un buen proceso de adaptación, sigo necesitando apoyo», relató.
Con gran serenidad, el estudiante explicó a los presentes que para su progreso académico es necesario que la formación esté muy bien organizada, con los conceptos muy claros y con más tiempo del habitual para completar los exámenes. «Pedir esto no es que se me trate diferente sino que se tengan en cuenta mis características», concluyó.
El autor del libro, y coordinador del programa de integración, Manuel Ojea Rúa, habló sobre el procedimiento diseñado para que Gabriel Jaime pudiera estudiar en la universidad. Un grupo de apoyo puesto en marcha por el departamento de Análise de Intervención Psicosocioeducativa de la Facultad de Ciencias de la Educación se encarga de organizar entrevistas con el alumno durante dos horas al día, reuniones semanales con los padres, encuentros con los profesores y compañeros, actividades lúdicas y deportivas, salidas, etcétera.
Manuel Ojea explicó que la mayor dificultad encontrada durante el proceso de aprendizaje tiene que ver con los problemas que las personas con síndrome de Asperger tienen para relacionar diferentes informaciones entre sí, de modo que es necesario presentar los estímulos de forma aislada. El autor llegó a la conclusión de que esas dificultades probablemente nunca podrían ser superadas de forma total. «Hai unha necesidade de apoios continuos e especializados para que estas persoas se integren de forma real e non só sobre o papel», dijo.
Reivindicaciones
Entre el público que asistió a la presentación del libro destacaban los progenitores de Gabriel Jaime. Su padre, de mismo nombre, confesaba tras el acto que todo el proceso educativo vivido por su hijo ha sido «traumático», aunque la etapa más crítica fue la del colegio. «Ahora en la universidad es más fácil porque pasa más desapercibido», explica. Esta reflexión le llevó a agradecer el trabajo que realizó el colegio Luis Vives durante la formación escolar de Gabriel Jaime y a reclamar a la Consellería de Educación que cree una guía para tutelar este tipo de procedimientos en la enseñanza pública. Una asociación, a la que pertenecen los padres del alumno ourensano, lleva dos años esperando por una reunión con la conselleira para tratar este asunto, pero aún no han recibido respuesta alguna.