Entrevista | Jesús Hernández Sánchez
25 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Jesús Hernández pondrá fin a una etapa de ocho años como decano de Bellas Artes para ser el primer vicerrector del campus de Pontevedra. -En lo personal, ¿cómo afronta esta nueva etapa? -Ya llevo doce años en cargos en la Universidad, primero como vicedecano y después como decano. Afronto esta nueva etapa de una manera sosegada, conociendo muy bien la institución y también la ciudad, a la que llegué hace catorce años. Tengo mucha ilusión en los proyectos para este campus, tanto de infraestructuras, como de investigación y de personas. -La victoria electoral de la candidatura de Gago fue contundente. En los tres campus y en todos los sectores excepto el personal de administración y servicios. -La Universidad ha optado por un rector, Alberto Gago, que tiene una ilusión tremenda, un proyecto moderno, capacitado y de presente, no de futuro. Son los tres ejes en los que se ha basado nuestro mensaje. -Sus oponentes les criticaban de promover «demasiado ladrillo». -Las obras no son el único referente de nuestro programa, pero el ladrillo también atañe a las personas. En el campus de Pontevedra, por lo que a mí me toca, necesitamos infraestructuras, porque estamos escasos; la facultad de Bellas Artes está escasa; Ciencias de la Educación está escasa; los servicios comunitarios del propio campus son escasos con respecto a los otros campus de la Universidad. Para que la convivencia de las personas en una institución como la Universidad sea normal y digna, se requieren unas necesidades básicas que en Pontevedra todavía no existen. Por ello creo que la apuesta para este campus para los próximos cuatro años es fantástica. Este campus ha creído en el proyecto de Alberto Gago y nosotros tenemos que dar respuesta a esa creencia. Vamos a trabajar de una forma ilusionante para que este campus sea precioso a nivel arquitectónico y magnífico a nivel personal. -El resultado, con mayoría holgada para ustedes en Pontevedra, les añade una mayor dosis de responsabilidad a la hora de ejecutar proyectos pendientes. -Evidentemente. Creo que esa es una de las cosas que puede asustar un poco: la enorme responsabilidad que asumimos. Pero la asumimos y cumpliremos en la medida de nuestras posibilidades. Puede haber proyectos que fracasen, pero no será por falta de trabajo. Nuestro empeño va a ser trabajar por proyectos para la Universidad y para la ciudad. Uno de los empeños fundamentales de estos cuatro años es que la Universidad tenga presencia en la ciudad, que ahora está un poquito de espaldas. -¿Cual será la primera iniciativa que quiere llevar acabo como vicerrector del campus? -La primera es crear la estructura organizativa. Ya tengo a parte del equipo: Antonio Blanco, de Ciencias de la Educación, y Ana belén Fernández, de Ciencias Sociales, que asumirán sendas direcciones de área. En cuanto a infraestructuras, ya está en marcha la facultad de Ciencias de la Educación, cuya cuarta fase está ya contratada. Otra prioridad es empezar cuanto antes el proyecto del Edificio das Artes y el edificio comunitario, que albergará una residencia, comedor y almacén. Y trabajar en la organización de la investigación del campus para poder aspirar a ese edificio específico de investigación a medio plazo. -Una cuestión sobre la mesa es el traslado de Ciencias de la Educación, vital para que el Centro de Adultos pueda ocupar espacio en el edificio actual. El tiempo para que sea una realidad en septiembre es muy ajustado. -No, no tanto. De hecho ya está planificado el traslado. Una de las personas que formarán parte de mi equipo, Antonia Blanco, lleva meses trabajando en ello. No va a ser un cambio traumático, sino beneficioso. La facultad se va a trasladar a un edificio fantástico e incluso, sin estar concluidas todas las fases, más holgado que el que tiene actualmente. Llevamos meses trabajando y ya está hecha la propuesta de adquisición del mobiliario. Por tanto, no tiene nada de apresurado.