Bajitos que dan la talla

EDUCACIÓN

ROCÍO GUTIÉRREZ

Reportaje | La vida de los ciudadanos que no superan el metro y medio Un profesor vigués de la Universidad Complutense presenta una investigación para la búsqueda de un fármaco que permita el crecimiento de las personas de escasa estatura

30 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

No superan el metro y medio de estatura, pero su mente es grande y abierta. «A más cerebro, menos cuerpo», es una de sus máximas. Son las denominadas personas de talla baja, unas trescientas mil en toda España. El colectivo gallego se reunió ayer en Vigo convocado por la Fundación Magar, la única de Galicia que se ocupa de los ciudadanos con acondroplasia. Los tópicos de tinte humorístico de otras épocas, además de hacerles mucho daño, les han obligado a demostrar sus cualidades por partida doble. Para acabar con el desconocimiento y romper esa falsa imagen, el biólogo y pedagogo, Josep María Alaña, impulsor de la Plataforma de Talla Baja, en fase de creación, apuesta por asimilar la imagen, darse a conocer y no esconderse. «Somos pocos y hay que salir; el primer día te ven pequeño, el segundo, ya no te ven», comenta el acondroplásico catalán. Casado y padre de dos hijos, Alaña destaca la importancia que para estas personas supone tener autonomía y estudios y alienta a aprovechar las oportunidades laborales. No oculta que tuvo que psicoanalizarse en dos ocasiones, cuando sus hijos, con doce años, ya eran más altos que él. Si de dar esperanzas desde el punto de vista social se encargó Alaña, de la parte física lo hizo el profesor vigués de la Universidad Complutense, Jesús Pintor, el miembro más joven de la Real Academia Española de Farmacia. El investigador y su equipo trabajan en la actualidad en el proyecto BES, que intenta conseguir el crecimiento de las personas de talla baja a través de tratamiento farmacológico. Hasta ahora, la única esperanza de crecer pasaba por el quirófano. En principio, pese a ser ya optimistas, las investigaciones han sido sólo in vitro. Para el 2006 está previsto iniciar la experimentación en ratones. La próxima semana Pintor solicitará la patente de su investigación y en septiembre presentará los resultados en el Congreso de la Sociedad Española de Bioquímicos. Confía en que al tratarse de una enfermedad de las llamadas huérfanas (que no tiene tratamiento) se acelere el proceso para sacar el fármaco al mercado en tres años, una vez concluida la investigación. Al margen de los físicos, los mayores problemas a los que se enfrentan los acondroplásicos son de tipo social, según comenta la vicepresidenta de la Fundación Magar, María Dolores Rodríguez. Timbres, mostradores, cajeros automáticos, los propios centros educativos y las ciudades, en general, presentan un obstáculo tras otro a los bajitos.