Crónica | La Facultad de Humanidades quiere cambiar de nombre En el próximo Consello de Goberno de la Universidad de Vigo se escuchará una solicitud poco habitual. La titulación de Historia se rebela contra su denominación
07 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?i en la Facultad de Derecho se estudia Derecho y en la de Empresariales la carrera que lleva el mismo nombre, ¿porqué en la Facultad de Humanidades se estudia Historia? Ésta es la pregunta que se hacen muchos profesores, estudiantes y, sobre todo, personas desconocedoras de la realidad del centro más pequeño del campus ourensano. Quienes forman parte de la facultad sostienen que no se sienten identificados con el nombre que se les ha impuesto desde la Universidad de Vigo y por ello van a hacer todo lo posible por cambiarlo. La idea se ratificó ayer. Por amplia mayoría los representantes del centro decidieron trasladar su malestar a las altas esferas. La cita será el lunes. La decana Susana Reboreda expondrá entonces al equipo de gobierno de la institución académica del sur las razones por las que la Facultad de Humanidades de Ourense quiere llamarse Facultad de Historia de Ourense. Entre otras cuestiones, contará seguramente que no resulta nada fácil explicar a los nuevos estudiantes que en el campus local sí hay Historia, pero no se llama así. También les dirá lo extraño que resulta para los miembros del centro identificarse con un nombre que no responde al verdadero significado de la titulación que se imparte. Será sólo el primer paso de un largo proceso que puede no ganarse. Entre los estudiantes del centro la voluntad es unánime. Incluso se han hecho encuestas aula por aula y no hay duda. El ramalazo humano del nombre burocrático no coincide para nada con la voluntad de una facultad que quiere que, desde fuera, la conozcan como es. «Nuestra intención es abrirnos a la sociedad y que se sepa quienes somos, para eso necesitamos llamarnos Historia», afirma Susana Reboreda, una mujer con ideas que ha dado un paso poco habitual en un campus acostumbrado a sentarse a esperar.