Cuando el problema llega a las aulas

La Voz

EDUCACIÓN

VÍTOR MEJUTO

El instituto de As Vizocas de O Grove se ha convertido en un exponente de la violencia escolar que registran los centros educativos Ocurrió en O Grove pero pudo haber pasado en cualquier otro sitio. Un profesor sufrió heridas en un ojo tras recibir una pedrada por parte de un alumno y fue la gota que colmó el vaso. Los problemas de violencia escolar no son nuevos en el centro de As Vizocas y buena muestra de ello son los 22 expedientes disciplinarios abiertos en lo que va de curso. Los profesores han dicho basta y han reaccionado convocando un paro de 20 minutos cada día, lo que ha sido objeto de crítica por parte de los padres, los alumnos y la Consellería de Educación. El caso de O Grove devuelve a primera plana una reflexión recurrente: las aulas no son más que un reflejo de la sociedad imperante. Mañana se reúne el Consello Escolar para analizar los últimos acontecimientos.

16 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

BEA COSTA O GROVE La imposición de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años ha forzado a ir a clase a jóvenes que antes no tenían que hacerlo. «Hay chicos que están aquí obligados y no quieren estudiar», explica un profesor. Se trata en su mayor parte de jóvenes con problemas de desestructuración y permisividad familiar que mantienen conductas impropias en las aulas. En el instituto de As Vizocas viven este problema muy de cerca y los profesores han tenido que tomar medidas. En lo que va de curso se han abierto 22 expedientes disciplinarios a un grupo de estudiantes que son especialmente problemáticos. La dirección insiste en que son una minoría, pero suficientes para desestabilizar a toda la comunidad escolar. Nadie quiere hablar de que hay miedo en el instituto pero sí hay «respeto» hacia estos alumnos por parte de sus compañeros, según afirman los propios profesores. El delegado de Educación en Pontevedra, Fraga Boullosa, invitó a los docentes a que, en casos extremos, apliquen el reglamento con firmeza para atajar este tipo de conductas. Pero los profesores se quejan de que la legislación actual no les ampara ante este tipo de incidentes y piden más profesores para atender estos casos. «Se trata de alumnos que precisan unha atención especial», sostienen. Ante este estado de cosas, el centro, junto con el de Monte da Vila, ha empezado a trabajar en un programa de insercción social, concebido para aquellos alumnos que son expulsados de las aulas. Este proyecto, de carácter pionero, ha recibido el apoyo del Concello pero todavía no ha sido autorizado por Educación.