El Concello de Betanzos, la Fundación Comarcal y la Universidad se enredan con la cesión de un local La Fundación Comarcal de Betanzos no tiene sede. Y eso que en abril del 2001 el presidente del patronato, Andrés Precedo, veía «moitas posibilidades» para ubicar las oficinas. Una opción eran las antiguas escuelas García Hermanos, sobre las que tenía prioridad la Universidad coruñesa. Parece, sin embargo, que esa institución renuncia a los locales en favor de la Fundación. Pero el Concello no sabe nada del asunto, con lo que el lío ya está montado. Por eso, quiere desembrollar el enredo lo antes posible.
12 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El futuro del edificio, inaugurado hace casi noventa años, se decidirá con carácter inmediato. Eso, al menos, pretende el equipo de gobierno, que pedirá a la Universidade de A Coruña y a la Fundación Comarcal que aclaren sus posturas respecto a la posible ocupación de las dependencias. El Ayuntamiento acordó en su día ceder las antiguas escuelas a la institución académica para que abriese allí el instituto de Antropología. Después llegó la Fundación Comarcal y pidió el mismo inmueble para su sede. El Concello le comunicó que ya era tarde y, en su lugar, ofreció la planta alta del mercado de abastos, ubicación consensuada con «responsables autonómicos» del patronato, según decía el alcalde, Manuel Lagares Pérez, el 7 de junio del año pasado. El 26 del mismo mes, el conselleiro de Presidencia, Jaime Pita, rechazaba de plano la oferta municipal y anunciaba el alquiler de locales privados. Además, insistía en las escuelas García Hermanos como la opción más adecuada. Al mes siguiente, el día 11, Lagares mostraba su sorpresa por la postura de Pita, con quien, según manifestó, había pactado la cesión del mercado para la Fundación. El culebrón continuó a finales de año con la entrega de otro capítulo. La batalla ya no era cosa de dos. La Universidad coruñesa se sumaba a la liza, al renunciar, supuestamente, al disfrute de las antiguas escuelas brigantinas. El conselleiro se apresuró a comunicar al alcalde lo que le había dicho el rector. Y el regidor, a manifestar públicamente que Meilán Gil no había notificado oficialmente al Ayuntamiento tal renuncia. Lagares, sin embargo, admitía la posibilidad de ceder las dependencias a la Fundación. La puerta sigue abierta. El Concello quiere «tomar la decisión más beneficiosa para las tres instituciones», pero antes Fundación y Universidad deben dejar perfectamente claros sus posicionamientos. El plazo termina a finales de marzo. Si no hay respuestas definitivas, el equipo de gobierno tomará una determinación sobre el uso de la parte del edificio todavía desocupada.