Un ascensor para María

ANA F. CUBA VIVEIRO

EDUCACIÓN

PEPA LOSADA

Educación instalará un elevador en un instituto de Viveiro para que una joven, afectada por un mal degenerativo, pueda seguir estudiando María Rodríguez Parapar cumplirá 18 años el 31 de mayo. Hace una década le diagnosticaron una miopatía mitocondrial, una enfermedad degenerativa muscular que le resta movilidad. El IES María Sarmiento de Viveiro, donde cursa el bachillerato, ha trasladado su clase a un aula de la primera planta para facilitarle el acceso. La estancia donde se imparte el ciclo superior de Administración y Finanzas, opción elegida por María para el próximo curso, está en el tercer piso y es imposible variar su ubicación. Educación ha atendido la petición del centro e instalará un ascensor para que María pueda continuar su formación.

18 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

A los 8 años, a María comenzaron a quebrársele las alas. Su estado se fue agravando poco a poco, como si todo el universo se le fuese cayendo encima, cortando su vuelo, mas no sus ansias de volar. A esta joven de Landrove le gustaría estudiar Informática, pero ese lastre que soporta, como una fuerza que la aproxima más y más a la tierra, le impide trasladarse a un centro donde ofrezcan esta materia. Como alternativa, María se ha decantado por el ciclo superior de Administración y Finanzas. La dotación del aula donde se imparte, con unos cuarenta ordenadores, hace imposible su traslado a la planta baja. La dirección del IES María Sarmiento se fijó la permanencia de María en el centro como un objetivo prioritario. Hace falta un ascensor. Ella misma trasladó esta demanda al conselleiro de Educación. «Díxenlle o que quería estudiar e que para acceder a ese ciclo necesitaría un ascensor», recuerda. Celso Currás decidió, enseguida, que María dispusiera de un elevador el próximo curso. Todos -su madre, Laura; el equipo directivo; los profesores y los compañeros- comparten su alegría. Nadie quiere que María abandone. Ana, Susi, Lorena y Patricia ayudan a combatir el progresivo deterioro físico de María, esas alas quebradizas que, dicen los médicos, ha heredado. Sus compañeras de clase se convirtieron en la fuerza que impulsa las alas que ella ya no es capaz de batir. La amistad ha levantado los pilares que sostienen a María, del coche al aula, del aula al baño, del baño al pasillo... En la vida.