Joaquín Garrido, director del Instituto de Investigación e Análises Alimentarias «El consumidor debe ser consciente de que afronta continuamente factores de riesgo». El profesor y biólogo Joaquín Garrido pone por delante la imposibilidad de controles y seguridad al cien por ciento, lo que no excluye que eche en falta otras medidas preventivas y estudios epidemiológicos. Para el director del Instituto de Investigación e Análises Alimentarias de la Universidad de Santiago (USC), las «vacas locas» nos acompañarán un tiempo, pero «no hay razón para que haya caído de esa forma el consumo de carne de vacuno más allá de la desconfianza provocada por tantos mensajes, a veces contradictorios», dice.
18 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Todo lo que está pasando con el ganado vacuno debería servir para abrir un debate a fondo sobre la manipulación y el control de los alimentos que consumimos. Pero para ello, según el biólogo Joaquín Garrido, sería preciso cambiar algunas actitudes. También entre los consumidores. -¿Lo dice para afrontar con seguridad un inevitable margen de inseguridad? -Por supuesto. Eso de la seguridad es muy complicado y no se puede pretender que los controles la garanticen al cien por ciento. No es posible analizarlo todo, siempre hay que extrapolar y analizar por aproximación estadística. Se intentan los controles exhaustivos, pero el consumidor debe ser consciente de que continuamente afronta factores de riesgo, de que sólo puede estar relativamente tranquilo. -¿Y somos conscientes de ese riesgo? -Creo que lamentablemente no lo hemos asumido. De lo contrario, la actitud de los consumidores, sus exigencias, serían distintas. -Pues lo llevamos claro y lo tenemos crudo. -Y más en esta época en que se recurre tanto a los productos envasados, las comidas rápidas y los platos precocinados. Todos esos procesos afectan a la seguridad del consumidor si tenemos en cuenta que la razón última de la seguridad es la cocción directa de los alimentos. Lo cierto es que nuestro modo de vida nos lleva a asumir riesgos añadidos, aunque no seamos muy conscientes de ello. -¿Se consume actualmente en su casa menos carne de vacuno? -No. Seguimos consumiendo carne de ternera, cuyos controles ofrecen, antes y ahora, garantías. En este momento, además, la carne de vacuno es la que está sometida a más controles. -Pues la demanda ha caído de forma muy acusada. -Tampoco es extraño si tenemos en cuenta que sobre el problema de las llamadas vacas locas hablaron demasiadas personas que produjeron mensajes incluso contradictorios. Y el consumidor, naturalmente, ya no se fía. -¿Qué se puede hacer en una situación así? -Quizás deberían cambiarse los mensajes, pero el asunto es complicado precisamente porque el consumidor desconfía. Además, habría que recuperar la demanda y los precios. Acaso los productores deberían poner en marcha otro sistema de comercialización. -Y me temo que debemos prepararnos para convivir con todo esto un tiempo. -Es seguro que el mal de las vacas locas nos acompañará durante algún tiempo. Insisto en que en Galicia contamos con un mayor margen de protección derivado del hábito de consumo de carne de vacuno muy joven. -¿Y si se produce alguna muerte? -El riesgo existe y hasta la actualidad no se ha producido esa situación. Pero hay otros peligros también derivados de la alimentación.