Las empresas menos productivas no recibirán ayudas europeas a pesar de la pandemia

El Gobierno español alega que Bruselas no permite la «la barra libre»


redacción / la voz

Ni hay café para todos ni España tiene interés por seguir subvencionando empresas improductivas y renqueantes. Aunque el Gobierno se resiste a expresarlo de forma explícita, admite entre dientes que la pandemia exigirá una purga en el tejido productivo. Poner el contador a cero y empezar desde la base a reconstruir la economía alrededor de dos columnas vertebrales: la digitalización y la descarbonización.

Muchas empresas quedarán por el camino porque el dinero del fondo Next Generation EU, del que España recibirá 140.000 millones de euros en préstamos y dinero a fondo perdido, no irá a tapar los agujeros de la crisis o a financiar proyectos de bajo valor añadido. No se extenderán cheques para postergar lo inevitable: el cierre de las firmas menos productivas y competitivas. Las que no se puedan adaptar y no planteen cambios de calado, quedarán atrás: «No hay alternativa», reconoció esta mañana el director del Departamento de Asuntos Económicos del Gobierno, Manuel de la Rocha, durante una conferencia organizada por APD. Las ayudas no están pensadas para aliviar la asfixia de las cuentas ni para sufragar deudas contraídas o cubrir gastos e inversiones pendientes que se tuvieron que aplazar a causa de la pandemia.

Tanto la UE como España quieren evitar que suceda a gran escala lo que ocurrió con una parte de los fondos estructurales o mineros, por ejemplo, que acabaron enterrados en proyectos que nunca abrieron sus puertas. «Debemos ser muy estrictos en la dotación de los fondos porque la lupa de Bruselas estará en la ejecución del gasto, los resultados y la reformulación del modelo», admitió. El Gobierno deberá ceñirse a la línea estricta marcada por la Comisión Europea: nada de financiar de forma artificial la actividad de empresas obsoletas. A pesar de la encomienda, el Gobierno está negociando con el Ejecutivo europeo una mayor flexibilidad para permitir que «las empresas que lo están pasando peor puedan acceder a estos fondos de forma más fácil». Algo improbable según las condiciones fijadas en el reglamento.

La única alternativa que queda es ayudar a las pymes aún poco innovadoras «a dar el salto en tamaño» y apoyar la reconversión de las volcadas «en sectores muy sesgados hacia actividades de bajo valor añadido», sostuvo De la Rocha. Pero no hay capacidad para asistir a todas así que solo las mejores iniciativas con mejores perspectivas de supervivencia podrán optar a los fondos. Encontrarlas puede ser una odisea. Y es que, según apuntan los investigadores suecos Anders Gustafsson y Patrik Gustavsson Tingvall en un estudio del 2019, las empresas menos productivas son las que monopolizan la solicitud de ayudas: «Los emprendedores con alta productividad se abstienen de pedir subvenciones. Las firmas moderadamente productivas dedican una parte de su esfuerzo en buscarlas y las de baja productividad movilizan la mayor parte de sus recursos en buscar ayudas. Debido a su esfuerzo, tienen una mayor probabilidad de recibirlas», advierten. 

Más flexibilidad

Solo el 15 % de las compañías españolas son innovadoras, según APD, así que dentro del ecosistema empresarial habrá muchas bocas pidiendo ayuda. Firmas grandes y pequeñas. Ante el aluvión de solicitudes que pueden llegar, el Gobierno llama a ser realistas: «Si alguien piensa que vamos a subvencionar 60 % de su proyecto, no es que no queramos, es que no podemos», aclara De la Rocha. Existe un marco temporal de ayudas de Estado, pero Bruselas no permite dopar a las compañías a discreción: «Esto no es una barra libre [...] Es bueno que, los que estén preparando proyectos se informen del régimen de ayudas para su sector», recomendó.

El Gobierno está negociando con el equipo de la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, para que permita retirar el corsé y aumentar el volumen de ayudas a las grandes empresas en aquellos proyectos tractores donde sea necesario: «Puede haber cierto conflicto entre avanzar en la transición ecológica y el marco de ayudas de Estado», admitió.

Las licitaciones se publicarán en el segundo trimestre del año

El Ejecutivo de Sánchez reclama aumentar la intensidad de las ayudas en los PERTE. Los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación -que concentrarán grandes cantidades de financiación- deben tener empuje tractor en toda la cadena de valor de varios territorios y contar con la participación de empresas y pymes con alto componente tecnológico. Son criterios que no se cumplen en su totalidad en buena parte de los proyectos presentados hasta ahora: «Una empresa puede tener un proyecto estupendo para una planta de reciclado de residuos, pero no quiere decir que sea parte de un PERTE», explicó De la Rocha. Claro que, los proyectos podrán optar igualmente a los fondos, aunque no estén articulados a través de estos instrumentos. El Gobierno espera empezar a anunciar licitaciones en el segundo trimestre de este año. Quien no llegue a tiempo, tendrá que esperar al año que viene.

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