Nos van a meter el rejonazo a final de año

Sofía Vázquez
Sofía Vázquez CRÓNICA ECONÓMICA

ECONOMÍA

María Pedreda

Al Gobierno no le quedará otra que recortar gastos e incrementar ingresos vía impuestos

17 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Acabamos de saber que, de acuerdo con el estudio de prevalencia, el 5 % de la población española ya ha pasado la enfermedad, y el 95 % restante, no. O lo que es lo mismo, el 5 % en un momento dado estuvieron enfermos (en mayor o menor medida) y el 95 % restante, no. Conocido el dato, recordemos: llevamos 60 días en casa confinados y solo ahora comenzamos a tener más libertad de movimientos y aumentar la actividad económica. En este contexto la pregunta a hacerse es: Si la decisión del Gobierno en el primer momento de la pandemia hubiera sido hacerle los test a toda la población al mismo tiempo -y esto habría podido iniciarse en febrero tras las advertencias de la OMS, siguiendo el camino de Corea del Sur- , ¿qué habría pasado? La respuesta sería que en una semana o diez días -en los que estaríamos todos en nuestras casas- sabríamos exactamente quiénes formaban parte de ese 5 % que no podían ir a trabajar. El resto, sin lugar a dudas, podrían seguir estando operativos.

Si lo que se plantea en esta crónica (test masivos como si fuese una campaña de gripe asesina) se hubiera realizado, ¿cuánto habría caído el PIB en el 2020? La respuesta no es sencilla. El Gobierno estima que el colapso económico será de un 9,2 % en este ejercicio, con una tasa de paro del 19 %, en tanto que el déficit público alcanzará el 10,34 % teniendo en cuenta el incremento del gasto y la disminución de ingresos generados por la pandemia. Hecha la pregunta a Manuel De León, uno de los matemáticos de referencia en España, surgen estos puntos de reflexión:

l.- La fuerza laboral se concentra principalmente en la franja de edad comprendida entre los 20 y los 65 años.

2.- Si se hubieran realizado los test se podrían haber dejado operativos, el pequeño comercio, las pymes, el turismo y los transportes. Estas aperturas se hubieran mantenido durante marzo, abril y mayo (la cuarta parte de un año).

3.- Teniendo en cuenta el peso de estas actividades en el PIB (hostelería, turismo y comercio concentran el 32 % de la riqueza), se entiende que la caída de actividad se concentraría, principalmente, en operaciones con el exterior.

4.- Respecto al turismo extranjero, no es durante los meses de primavera cuando más extranjeros nos visitan.

Conclusión: el descalabro del PIB, si se hubiesen realizados los test masivos y actuado con celeridad podría estar en la mitad o en los dos tercios de la debacle prevista, es decir, en torno al 4,5-6,2 %. Esta una estimación muy aproximada, que se podría afinar contando con todos los detalles de las aportaciones al producto interior bruto de los diferentes sectores. Se puede comparar cualitativamente con el caso de Alemania, con una muy diferente distribución de los sectores productivos, donde la hostelería y comercio representan solo un 18 % de la riqueza que es capaz de generar el país en un año. La caída del PIB alemán se estima en un 6,3%, 2/3 de la prevista para España; el producto interior bruto de Corea del Sur probablemente crecerá. «Las lecciones que debemos aprender están en estos países: economías con una alta componente industrial e innovadora, digitalmente muy avanzados, con buenos servicios de salud, y con estrategias capaces de afrontar catástrofes», dice De León. En medio de toda esta debacle a causa de esta pandemia global hay movimientos en Bruselas que nos van a perjudicar. Por ejemplo, hasta ahora se permitía que un país pudiese ayudar a sus empresas pero con limitaciones muy estrictas. Pues bien, con la excusa del covid-19 se ha abierto la mano y se han autorizado ayudas directas de los Estados a sus tejidos productivos. Así, según recogió La Vanguardia, la Comisión Europea ha autorizado hasta el momento un total de 1,93 billones de euros. Alemania ha inyectado un 52 %, Francia un 17 %, y España un 2 %. ¿Qué quieren decir estos números? Que países que tienen cuentas saneadas insuflan cantidades millonarias a sus tejidos productivos y los fortalecen, mientras que los pobres estados del sur se reconcomen en sus miserias para al final comprobar cómo las compañías germanas o francesas saldrán de la crisis del coronavirus mucho más fuertes. Tanto que llegarán a España, Portugal y Grecia dispuestas a comprar saldos. Portugal ya ha visto la jugada y la ha denunciado. España, callada, sigue intentando que Europa le dé dinero para la reconstrucción. Difícil nos lo fían. Si los países ricos nos dejan dinero nos exigirán más reformas estructurales. Ellos, dicen los expertos, no han contenido el gasto de sus pensionistas para ahora soltar la pasta y dársela a países derrochadores. Porque si así lo hicieran sus electores les pedirían explicaciones, perderían sus votos y otros se sentarían en su poltrona. En Europa, también, cada uno mira por lo suyo. Habrá que esperar pero todo hace pensar que el dinero para pagar las consecuencias de la pandemia hay que conseguirlo. Lo más fácil será acortar el gasto e incrementar los ingresos vía impuestos. Pero llegarán. Previsión: el rejonazo llegará antes de final de año.