«El dinero no tiene color. Sí, de Galicia se van patrimonios»

Padre e hijo esperan cambios que eviten la discriminación del contribuyente en función del territorio en el que reside

José y Marcos Vales: «El dinero no tiene color. Sí, de Galicia se van patrimonios» Padre e hijo, directivos del despacho Vales y Asociados, esperan cambios que eviten la discriminación del contribuyente en función del territorio en el que reside.

redacción / la voz

José Vales -muy educado y muy simpático- jugó durante 20 años en el Deportivo. Marcos Vales su hijo, le superó. Jugó en el mismo equipo con compañeros como Bebeto, y fue internacional. Lo dice con un tono de humildad que destaca en su personalidad. Hoy ambos trabajan en el mismo despacho profesional, muy reconocido por la élite del mundo empresarial.

Pregunta. En este despacho llevan las cuentas de las mayores fortunas de Galicia y de España.

José Vales. Bueno, bueno, creo que lo que usted plantea es algo exagerado. Tenemos en el despacho la fortuna de tener grandes patrimonios, pero nada más.

P. ¿A quién le llama usted jefe?

J. V. A todos mis clientes.

P. ¿A alguno en especial?

J. V. A todos.

P. Bueno, le llama jefe a Amancio Ortega...

J. V. A ver, jefes son todos, ocurre que él tiene un plus. Su trabajo es de otra galaxia.

P. ¿Es cierto que Hacienda somos todos?

J. V. Yo creo que sí.

P. Y cuando a sus clientes les toca pagar, ¿qué dicen?

J. V. Lo mismo que todo el mundo... Pero mis clientes, afortunadamente, son condescendientes con este tema, y son conscientes de que tienen que contribuir a las arcas públicas. Hay una legislación que te permite moverte dentro de la legalidad. Nosotros analizamos la ley y, como es lógico, intentamos aprovechar todas las ventajas fiscales que existen.

P. Cuando ustedes ven en las noticias una actividad por la que no se declara y por la que se comete fraude, ¿qué opinan?

J. V. En todas las profesiones, en todas las actividades pasan cosas. En nuestro caso procuramos tener al cliente siempre bien asesorado y siempre moviéndose en el terreno legal. No somos partidarios de tener clientes que sean conflictivos o que bordeen lo ilegal. En eso no entramos.

P. Dentro de la normativa actual, ¿qué medida habría que cambiar por ser injusta?

J. V. Hay una queja constante por parte de los clientes sobre el siguiente tema: la discriminación que existe en los beneficios fiscales de la empresa familiar, la discriminación que existe entre autonomías en el caso de los impuestos de patrimonio y sucesiones. Un ciudadano español, por razón de residencia prácticamente no tributa en el ámbito de los citados impuestos en una comunidad como Madrid. Mientras que en Galicia, pese a que hay buenas ventajas fiscales, sí lo hace. Es algo que chirría. Esto hace que muchos patrimonios se deslocalicen.

P. ¿Aún se están deslocalizando patrimonios?

J. V. En Galicia se han deslocalizado patrimonios y se siguen deslocalizando porque la desventaja respecto a Madrid es grande.

P. ¿Tienen ganas de deslocalizarse?

J. V. No, pero el dinero es como el fútbol con los colores. Un jugador besa el escudo cuando está en un equipo, pero si a los 15 días se va a otro club, besa el nuevo emblema. El dinero no tiene color ni tampoco tiene ideología. Eso nos pasa a todos. Si somos sinceros, tenemos que reconocer que nadie quiere pagar a Hacienda, aunque todos los contribuyentes sabemos que tenemos que hacerlo. Siempre buscando las ventajas dentro de la ley.

P. Para deslocalizarse hace falta tener residencia fiscal...

J. V. Sí, y deben de cumplir otra serie de requisitos. Hay gente que lo hace efectivamente porque está harta de pagar. Se consideran muy discriminados con respecto a los demás.

P. ¿Alguna vez cambiará la legislación gallega?

J. V. Ya ha cambiado a mejor respecto a otras comunidades. Pero nosotros esperamos que se dé el paso definitivo y que la fiscalidad sea homogénea en todos los territorios. Tendría que haber un consenso entre todos los partidos políticos (Ciudadanos lo ha propuesto) para que no existiese discriminación entre unas autonomías y otras.

P. ¿Han hablado de este tema con el presidente de la Xunta?

J. V. Es muy conocedor de este problema, pero también las arcas públicas tienen necesidades. Cada uno juega su partido.

P. ¿Qué es mejor: jugar al fútbol o estar en un despacho?

Marcos Vales. Son cosas distintas, aunque tienen rasgos comunes. Este trabajo es más sacrificado, sobre todo en cuestión de horarios. Le dedicas ocho, nueve o diez horas diarias, y en el fútbol trabajas dos horas al día, y tienes ocupados los fines de semana. Pero en ambos casos te incorporas a una organización, a un equipo.

P. ¿Supuso mucho sacrificio estudiar y jugar a la vez?

M. V. Cuando yo dejé el fútbol, me puse a estudiar la carrera de Derecho. Antes hice la diplomatura en Empresariales. [Le cuesta poner sobre la mesa su currículo, y al final lo perfila y lo detalla]. Después de finalizar la carrera, realicé un máster en el Instituto de Empresa.

P. ¿Que valores deportivos destacarían y cuáles se trasladan a la empresa?

M. V. El trabajo en equipo, la humildad. Hay gente que piensa que el deportista es muy engreído, y yo creo que no es así. El deporte te enseña a perder. Un fin de semana te aplauden, y al siguiente te silban. Durante mi carrera conocí a deportistas que tenían orígenes muy humildes y que, efectivamente, llegaban y compraban un buen coche. Pero en Brasil no tenían ninguno y vivían, a lo mejor, en una favela.

J. V. El fútbol me ha aportado muchísimo. El vestuario es un micromundo, donde he aprendido a entender los comportamientos humanos. El fútbol también me ha enseñado a competir, y lo hacemos ahora por nuestra empresa. Tienes que estar en la calle, tienes que tener tu modelo de valores, de identidad, de criterio y de confianza en lo que haces.

P. ¿Cuál sería la propuesta profesional por la que no pasaría?

J. V. A lo largo de mi vida profesional he tenido quien ha venido al despacho y me ha hecho unos planteamientos... Con una disculpa fue suficiente. Siempre he inculcado una serie de valores, y hay líneas rojas que no se pueden cruzar ni por dinero ni por nada.

P. ¿Cuál es el jugador al que más admira?

M. V. He tenido la fortuna de jugar con Bebeto. Para mí ha sido el jugador con más talento de todos aquellos con los que he compartido vestuario. Es cierto que hay jugadorazos impresionantes, pero no tengo una impresión cercana porque no viví con ellos ese día a día.

P. ¿Sigue haciendo deporte?

J. V. Con el kit de salvamento [risas]. Algo de piscina sí, pero al fútbol ya no juego; estoy muy deteriorado.

P. ¿Deteriorado?

J. V. Sí, sí. Tuve todo tipo de lesiones. Muchas.

P. Su mujer ¿qué le dice del kit de salvamento?

J. V. Cuando voy en bicicleta me advierte que, si me caigo, que no la llame, que ya está harta de verme en el quirófano.

José Vales jugó en el Deportivo durante diez años, y lo dejó cuando llegó la reforma fiscal de 1977. Asegura que en aquellos momentos tenía mucho trabajo. «Estaba con las empresas» del grupo Inditex (estaba en GOA). Así que echó un órdago en el club: «Les dije que o me mejoraban el contrato o me tenía que ir. Y perdí el órdago». José Vales asegura que Amancio Ortega no tuvo nada que ver, porque «en esas cosas él no se mete».

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