Aurelio Fernández: «Hoy todas las materias primas están en manos de tiburones financieros»

En opinión del presidente de Chocolate Express, el mejor cacao es el que llega de Costa de Marfil, y su cotización se fija en la Bolsa de Londres

«Hoy todas las materias primas están en manos de tiburones financieros» En opinión del presidente de Chocolates Express el mejor cacao es el que llega de Costa de Marfil y su cotización se fija en la Bolsa de Londres

redacción / la voz

Chocolate Express, nacida en 1930, es una de las dos fábricas de chocolates presentes en el sector de la distribución que hay en la comunidad gallega (la otra es Chaparro, en Ourense). Desde el 2002 la dirige Aurelio Fernández Ruenes, quien reconoce que el conflicto catalán ha favorecido el incremento de ventas de esta compañía gallega. Trae el cacao a Galicia a través de dos brókeres, a unos precios marcados en la Bolsa de Londres. A partir de ahí, desarrolla sus especialidades: chocolate familiar a la taza, cacao puro y cacao soluble. Su plan de negocio es consolidarse en Galicia y, después, crecer en otras comunidades. Tiene una pequeña presencia en Asturias, León y Santander.

-Cascarilleros, nos dicen...

-Al puerto de A Coruña los barcos venían cargados de cacao. Cuando se bajaban los sacos, soltaban cascarilla. La pobreza y la miseria que había en aquellos momentos hacían que la gente recogiera del suelo las mondas del cacao y así hacían infusiones.

-¿Dónde compran hoy el cacao? ¿Cómo sabe si es caro o barato?

-A través de brókeres, de dos empresas localizadas en Barcelona y en Valencia. El cacao (el mejor viene de Costa de Marfil) pasa por la Bolsa de Londres. Hacemos compras anuales a determinado precio. Necesitamos entre 80 y 100 toneladas al año. Antiguamente, el precio dependía de situaciones como guerras en los países de origen, condiciones meteorológicas o las cosechas. Hoy son grandes fondos de dinero los que están manejando el valor del cacao y de todas las materias primas. Estamos en manos de los tiburones financieros. Además, en el precio influye la demanda de potencias como la India o China.

-¿Pensó alguna vez que podía arañar mercado a marcas internacionales por el conflicto con Cataluña?

-[No la contesta de manera directa]. El tema de Cataluña está influyendo en el consumo. Pero ese problema lo crearon los independentistas catalanes.

-¿Ha influido en el consumo?

-Algo sí. Estoy diciendo una realidad. En Buencao creo que sí. Es un producto natural, que lleva cacao y azúcar y no contiene aditivos. Lo pueden consumir celíacos y personas intolerantes a la lactosa. La dominación legal es cacao azucarado soluble, y lo que exige es un mínimo del 25 % de cacao. Pero el nuestro lleva más de un 33 %. El resto de los fabricantes de la competencia ya no lo denominan cacao azucarado soluble, sino preparado alimenticio al cacao, porque solo tiene que tener como mínimo un 20 %.

-Hoy todos tenemos un problema con el azúcar.

-Sí, con el azúcar, con la sal, con todo. Yo no puedo variar mi fórmula. Quizá podría ponerle estevia, pero no quiero hacerlo, al menos por el momento.

-¿Alguna vez le hicieron una oferta económica por esta empresa?

-No.

-Si se la hicieran, ¿la vendería?

-En principio, no. Espero que alguno de mis hijos continúe en ella.

-Pero es muy complicado que una pequeña empresa pueda competir en este mundo globalizado.

-Por eso quiero ser fuerte en Galicia. Estar en un lineal de una gran superficie o de un supermercado requiere muchísimo esfuerzo. Solo se encuentran la marca líder, la del distribuidor y el primer precio. Es muy satisfactorio para mí ver en ella a Chocolate Express.

-Así que viene la cuarta generación.

-Tengo tres hijos. Uno es odontólogo y los otros dos estudiaron ADE y hoy están formándose en empresas de Madrid y Sevilla. Espero que vengan. Lo harán con ganas y nuevas ideas. A Coruña les tira mucho. Mi mujer [Belén de la Fuente] también trabaja aquí. Lleva la administración. Por ella esta compañía sigue adelante. Le tengo que agradecer mucho mucho. Nos ayudamos mutuamente en épocas no muy buenas, en el 2002 y el 2003, cuando hubo que relanzar a la empresa. Con el apoyo de ella, la mantengo.

-Habla de sus hijos: ¿cree que a la gente joven que se ha ido le tira para vivir esta ciudad?

-Sí, aunque el futuro... para los jóvenes está limitado. Gracias a Inditex, está como está. Hay que darle gracias a don Amancio. Aunque yo tengo mucha suerte con la gente que trabaja aquí. Viven más la empresa que yo.

-¿Cuántos años lleva trabajando aquí su plantilla [es corta, seis empleados]?

-Muchos. Roberto puede llevar más de 30. Hay otros trabajadores también de tercera generación.

-¿No cambiaría a Roberto por otro de 19 años? Le saldría más barato.

-No, va a ser que no. Es mi brazo derecho. No, no [se ríe].

Al lado del despacho de Aurelio Fernández, localizado en el polígono coruñés de Pocomaco, se encuentra el de Roberto, su mano derecha. Sonrisa abierta, amable y atento a cualquier necesidad que pueda presentarse por la visita. En la entrada de la nave, un montón de fotos antiguas colgadas de la pared. En algunas de ellas se ve al abuelo, Aurelio Ruenes Blanco, quien con 12 años se fue solo a Argentina, de donde regresó a los 25. Reinvirtió toda su fortuna en la ciudad, donde impulsó un almacén de coloniales, otro de medicamentos, butano Ruenes y Chocolate Express. Fue el impulsor de la Solana y presidente del Deportivo.

Por prescripción

Su médico también lo entiende

Asegura que el médico le recomienda que tome chocolate. Se ríe, y lo hace. También todos los días camina una hora y media o dos. Tiene que cuidarse [se sometió a una operación importante de espalda], pero como todos los de 61 años, que él cumplió el 5 de febrero.

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