Suso Mosquera, el último en levantarse de una mesa

Fallece el hombre que lideró la UGT en Galicia durante 25 años y que hizo de esta organización el primer sindicato

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santiago / la voz

Era un buen conversador, carismático, metódico y solía abordar su trabajo con visión anticipadora. «Dialogante siempre, era el último en levantarse de una mesa». Así define a Suso Mosquera, referente indiscutible de la mayor organización sindical de Galicia, la UGT, una de las personas que mejor lo conocía, Fernando Vázquez, que fue durante años su mano derecha en el sindicato, chófer ocasional y, por encima de todo, fiel compañero y amigo.

La vida de Suso Mosquera se apagó ayer en A Coruña, a los 74 años de edad, tras varios meses de lucha contra el cáncer. No perdió nunca la capacidad para interpretar la realidad. Cuentan en su entorno que las últimas semanas estaba entusiasmado con poder coger en el regazo a su primera nieta. El destino es caprichoso y no puso facilidades. El bebé nació el lunes y Mosquera fallecía pocas horas después, aunque tuvo tiempo de apreciar la cara de su nieta a través de una foto.

Nacido en 1943 en Merza, en el municipio pontevedrés de Vila de Cruces, Suso Mosquera empezó a poner un pie en el sindicalismo de orientación cristiana a finales de los años cincuenta. Su trayectoria la hizo en la Unión Sindical Obrera (USO), a la que se afilió en 1963 y con la que acabó confluyendo en 1977 en la UGT tras el congreso de la fusión. En 1980 se convirtió en secretario general de UGT Galicia, cargo que mantuvo hasta el 2005, protagonizando una de las carreras más estables y fecundas del sindicalismo gallego, pues tuvo mucho que ver en la profesionalización del sindicato, en que se convirtiera en la organización con más afiliados en Galicia o en el nacimiento de Unións Agrarias en 1983 como una atípica organización sindical para autónomos. «Sempre estaba encima de todo o que se facía; gardaba os libros de actas e afiliados no seu despacho, e pedía que regularmente pasásemos a render contas», sostiene Roberto García, secretario xeral de Unións Agrarias.

Del compañeiro Suso también se dice que eran un obrerista, «un socialista ata a medula, pero sobre todo sindicalista», señala Pepe Carrillo, compañero de fatigas en UGT.

De eso también hay constancia pública. En los años ochenta, Mosquera compaginó el liderazgo sindical con un escaño del PSdeG en el Parlamento gallego. Pero el Gobierno de Felipe González intentó interferir en el sindicato y desactivar la huelga general del 14D de 1988, y Mosquera, como Nicolás Redondo, renunció al escaño y se abonó a la autonomía sindical. Siempre estuvo próximo a Redondo. En una ocasión, ambos dieron plantón en un acto de la patronal en A Coruña porque se mofaron de los trabajadores. Acabaron en un local de la avenida Fisterra tomando un chupito y brindando por la causa obrera que los unió.

Sus restos mortales están en el tanatorio Servisa de A Coruña, donde esta tarde serán incinerados.

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