El uso de purines como abono ahorra decenas de millones a las granjas

Son un excelente abono orgánico para las tierras. En Galicia se producen al año alrededor de cien millones de metros cúbicos

Purín por riego: ¿es viable cambiarlo en Galicia? Los ganaderos se quejan del impacto económico que tendrá esta medida en sus bolsillos y piden más tiempo para adaptarse. Los colectivos ecologistas mantienen que el actual sistema supone un nivel altísimo de emisiones de amoníaco

redacción / la voz

A pesar de las molestias olorosas que puede provocar su aplicación cerca de los núcleos de población o de las graves consecuencias medioambientales de una hipotética gestión incorrecta, lo cierto es que el purín es, además de muy seguro, un excelente abono orgánico que ahorra decenas de millones de euros a las granjas.

Ocho euros cada metro cúbico

Todos los estudios confirman sus altos porcentajes de nitrógeno, fósforo y potasio, nutrientes esenciales para los cultivos de hierba y maíz, mayoritarios en Galicia. Un metro cúbico de purín, tal y como apuntan investigadores del Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo (CIAM), referencia a nivel europeo en el estudio de valorización de los purines, tiene un valor medio de ocho euros si se compara con el que los mismos nutrientes tendrían en abono químico.

En Galicia se producen al año alrededor de cien millones de metros cúbicos (25 por vaca) lo que da una idea de la importancia del purín para el sector.

Control exhaustivo del proceso

Aunque se cambie ahora la normativa que regula su aplicación, lo cierto es que el purín y su utilización agraria llevan años sometidos a numerosos controles que van desde las dimensiones de las fosas que lo albergan hasta las condiciones climatológicas en las que debe o no aplicarse. Galicia dispone desde hace veinte años de un código de buenas prácticas agrarias que, por ejemplo, establece las condiciones de aplicación en tierras próximas a cauces de agua, en períodos de lluvias intensas o en terrenos con pendiente. Además las granjas más grandes que realicen ampliaciones deben someterse a un informe de la Xunta.

Beneficios del inyectado

Aunque denuncian que su cumplimiento resulta imposible a corto plazo, los propios ganaderos reconocen, sin embargo, los beneficios que supondría el enterramiento del purín en sus parcelas por cuanto permitiría aprovechar al máximo parte de los nutrientes que con el actual sistema se volatilizan. La inyección en el terreno también tendría efectos favorables sobre los malos olores y la prevención de la contaminación de regatos.

¿Purín o estiércol?

Aunque está extendida la creencia de que el estiércol resulta menos dañino para el entorno, lo cierto es que la nueva normativa también obliga a su soterramiento en el menor tiempo posible. En cualquier caso, no se trata de una elección que pueda llevar a cabo el agricultor, pues los actuales sistemas de manejo del ganado, al menos en las explotaciones lácteas intensivas, dificultan la utilización del estiércol. Sí se emplea en la granjas cárnicas -cada vaca produce unas 20 toneladas al año-, que tienen la obligación de disponer de un estercolero cubierto para poder almacenarlo durante un período de seis meses.

Alternativas al inyectado

La Consellería do Medio Rural apunta que sí será posible utilizar sistemas diferentes al del inyectado. De hecho, Juan Castro, investigador del CIAM, reconoce que esa alternativa no se adapta a las características del suelo gallego y que un pase de grada en las cuatro horas siguientes a la aplicación aérea permitiría evitar en la misma medida la emisión de amoníaco a la atmósfera.

Granjas exentas

Aunque de momento no se han concretado las excepciones a la nueva norma, es probable que muchas granjas gallegas puedan librarse de tener que cumplirla. Se trataría, en un principio, de parcelas de reducido tamaño -inferiores a 0,25 hectáreas-, o con una pendiente en el terreno igual o superior al 12 %.

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