La banca pasa del semáforo de riesgo

El sector usa números, y no colores, y la CNMV añadirá otra fórmula más clara, con advertencias


madrid / la voz

Ni rastro en las oficinas bancarias del semáforo que debería alertar a los clientes, a través de una escala de colores (entre el verde oscuro y el rojo), del riesgo de los productos financieros que contratan con su entidad. El sector ha escogido la opción alternativa a la de los colores -que era más sencilla e intuitiva- que incluyó Economía en la normativa aprobada en noviembre pero que entró en vigor el pasado 5 de febrero, hace poco más de un mes. Al final, lo que se antojaba una idea clara para avisar al cliente se ha convertido en una herramienta bastante inútil.

La totalidad de las entidades financieras se han decantado por sustituir el semáforo o código de colores, similar a las etiquetas con la clasificación energética de los electrodomésticos, por un listado numérico que informa del riesgo del producto que se va a contratar con una escala que va del 1 al 6, en formato de fracción: los clasificados como 1/6 son los de menos riesgo, como depósitos o planes de previsión asegurados, en los que no se puede perder dinero (el resto de la escala se centra en la liquidez, en el plazo para recuperarlo); mientras que los que lleven la etiqueta de 6/6 identificarán productos que, como las acciones, la deuda privada o los pagarés, implican un riesgo de no recuperar el capital inicial.

El argumento que el sector da para justificar la elección de la escala numérica en lugar del semáforo es que en la red de sucursales no disponen de impresoras de color. Pero la explicación hace aguas en el caso de la información del producto que ofrecen en sus páginas web, donde también han optado por los números y no por los colores, más llamativos visualmente, y que a través de dicho medio no encontraría impedimento técnico alguno.

El caso es que ni las organizaciones de consumidores ni tampoco los expertos en inversión ni los asesores financieros se han mostrado satisfechos del resultado de la orden ministerial que debía impedir que vuelvan a producirse escándalos como las preferentes o las obligaciones subordinadas. Todos consideran insuficiente el descafeinado -y desaparecido- semáforo de riesgos, que creen que no evita la desprotección del cliente.

También la Comisión Nacional del Mercado de Valores considera insuficiente esta fórmula final del ministerio, una idea original de la propia CNMV que acabó paralizada en el Consejo de Estado y fagocitada luego por Luis de Guindos. Ahora el organismo que preside Elvira Rodríguez prepara una circular -estará lista este semestre- con la que complementar la orden previa y en la que se advertirá específicamente si el producto no es adecuado para minoristas. Además, exigirá a las entidades que informen sobre la diferencia del coste de mercado y la probabilidad de los escenarios de riesgo: favorable, neutro o desfavorable.

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