Pienso: «Menos mal que nos queda Inditex»

La multinacional sostiene en Galicia 33.000 empleos entre directos e indirectos y en torno a ella giran unos 7.000 proveedores de todo el mundo


La Voz de Galicia publicaba en julio del 2014 que Inditex representaba el 2,4 % del producto interior bruto (PIB) de la comunidad. Hoy, aunque no se ha vuelto a realizar el estudio, está claro que su peso debe ser mayor, porque durante estos dos últimos años nada ha ido tan bien en la economía gallega como para que la multinacional rebajara posiciones. Inditex sostiene en Galicia 33.000 empleos entre directos e indirectos y en torno a ella giran unos 7.000 proveedores de todo el mundo que, de cuando en vez, se acercan por las instalaciones centrales de Arteixo -por cierto, un municipio que un analista de la capital citó para destacar que «Pablo Isla es un madrileño que trabaja en un sitio que llaman Arteixo»- y factura una barbaridad de dinero (20.900 millones de euros). Eso, por no recordar que es la primera empresa del Ibex por capitalización y la primera multinacional del mundo en su sector. En definitiva, Inditex es fundamental para Galicia. También para España, a la que aporta mil millones al año vía impuestos y, lo que es más importante, donde crea más de 4.000 nuevos puestos de trabajo al año.

Nadie en las grandes capitales españolas puede estar pensando en que llegue un día en el que Inditex decida trasladar su sede central a países con más glamur, como Estados Unidos o Japón. Pero es más, nadie lo puede pensar porque en la multinacional de Arteixo, en los últimos 52 años de su existencia, jamás se lo han planteado. Ni a escondidas, ni en un susurro.

Los mercados -esos que unas veces son inversores y otras especuladores- pedirían, además, demasiadas explicaciones a la cúpula directiva sobre los motivos del traslado de una compañía cuyas decisiones no dependen de instituciones en Madrid, Barcelona, París o Fráncfort. La estrategia se diseña y se pone en marcha en ese municipio que se llama Arteixo (aunque a más de uno le pese). La multinacional es global, con 7.013 tiendas en 88 mercados, y sigue creciendo. Fíjese en la ilustración. Esta camiseta, o una similar, podría haber sido diseñada en España, y elaborada con materias primas de Egipto y productos químicos de Alemania y Suiza. En Turquía se podría haber realizado el proceso de tintura y la estampación. Si tuviese alguna cremallera, es probable que este elemento viniese de China y que para su confección se hubiese elegido Turquía.

En Arteixo no solo es donde la primera multinacional del mundo tiene concentrado un gran volumen de talento, sino que además dispone de fábricas dirigidas por personal que lleva toda la vida con «el jefe». En aquella fábrica donde se confeccionaban las batas de boatiné -las primeras que se confeccionaron en la compañía- hoy se elabora ropa de niño que se distribuye en los cinco continentes. A pesar de que alguno no sepa donde está localizada Arteixo, Inditex la eligió para su desarrollo. Ni París, ni Madrid ni Valencia. Galicia, a donde llegó Amancio Ortega. Eso sí, de niño. A todo lo expuesto se llama efecto sede. En Arteixo y en Pekín.

sofia.vazquez@lavoz.es

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