El cajero como defensa ante ING y Google

La gran banca justifica su decisión de cobrar a los no clientes como una medida «estratégica»


Madrid / La Voz

«Alguien tiene que empezar a poner en valor lo que ofrecemos. Instalar y mantener la red de cajeros no es barato y nadie quiere ser el tonto que le dé a otros una infraestructura cara a coste cero». Así explican fuentes de la gran banca la decisión de cobrar una comisión extra por sacar dinero del cajero a quienes no sean clientes. Caixabank abrió el fuego en marzo: dos euros por disposición de efectivo, y ya han anunciado que, a la vuelta del verano, seguirán su ejemplo los grandes: BBVA y Santander. Sabadell y Popular también lo están estudiando, mientras que las organizaciones de consumidores ya han denunciado el «abuso» del cobro de doble comisión al Banco de España. Y piden sanciones. El regulador ya ha advertido -lo hizo el viernes- que no se puede cobrar dos veces por un mismo servicio. Es la primera advertencia que lanza el regulador. Además, Competencia estudia si esta controvertida política supone una concertación de precios.

El origen

Un servicio con coste. Directivos del sector consultados por La Voz explican que en el origen de esta decisión están las «significativas inversiones» que una serie de entidades han tenido que hacer para sustituir el parque de cajeros tras los procesos de fusiones. Caixabank, por ejemplo, va a invertir 500 millones de euros en 10 años para instalar 8.500 cajeros de última generación. El sector insiste en que un cajero «es más que el terminal que se ve» y, subrayan, su coste «es muy alto». Explican que influye el plazo de renovación -hay bancos que los sustituyen a los diez años y otros al doble- y que ese proceso supone un desembolso de entre 60.000 y 100.000 euros por terminal. El cálculo del mantenimiento anual del parque español rebasa los 800 millones, estiman unas entidades que, pese a todo, siguen aumentando sus beneficios.

El enemigo

ING, el señalado. «¡Todo cuesta un dineral! Por eso ING no instala cajeros». Es el resumen gráfico del malestar de la gran banca, molesta especialmente con la estrategia de entidades que, con ING a la cabeza, carecen de esta infraestructura -con lo que ahorran costes y «presumen» de ello- utilizando la ajena para ofrecer el servicio a sus clientes.

Estrategia

«Futuros» competidores tecnológicos. Pero a la banca tradicional no solo le incomoda el modelo de ING, al que quiere poner freno con la nueva tasa. Sostienen, de hecho, que la decisión es más «estratégica» de cara al futuro que pensada para «hacer caja». Consideran que el gran riesgo viene de los gigantes tecnológicos, como Google, Apple o Amazon, parte de lo que se conoce como shadow banking o banca en la sombra y sobre la que los ejecutivos más tecnológicos, con el presidente del BBVA a la cabeza, no dejan de alertar. «Cada vez más empieza a haber iniciativas de otros operadores, como Google o Apple, que podrán emitir tarjetas a un coste bajo y usar nuestra red. Por eso es una decisión estratégica y no solo en el entorno actual, sino por lo que puede hacer Google en el futuro», insisten fuentes financieras, que lanzan al aire la pregunta retórica de si serán «el tonto» que les dará la infraestructura a estas grandes corporaciones.

El contraataque

Evo Banco devolverá la comisión. Ante esta guerra de las comisiones, desde la banca por Internet ya se han dado los primeros movimientos. Evo Banco, entidad nacida de la antigua Novagalicia y con una red de cajeros propia muy reducida, ha anunciado que a partir de septiembre devolverá los dos euros de comisión que les cobren a sus clientes al retirar más de 120 euros en cajeros ajenos. Será a través de un ingreso en cuenta. ING, por contra, indica que pertenece a la red de cajeros 4B -como el Santander o el Popular- y que siempre ha asumido los costes que ello implica sin repercutirlos a sus clientes. Pero no ocurriría lo mismo con el sistema de pagos Euro6000 (dispone de unos 10.000 cajeros) o el de Servired, que incluye los de Caixabank. En Galicia, Abanca (con la mayor red) descarta cobrar.

La tasa supondría unos 120 millones de euros anuales si se generalizara a todo el sector

Hasta el momento, los tres grandes -Caixabank, BBVA y Santander- han dado luz verde a las polémicas comisiones. La catalana, con 9.500 cajeros, es la líder en España. Sumando los del BBVA superan los 15.500 cajeros y el número se dispara a 20.500 al añadir los casi 5.000 del Santander, lo que se traduce en casi el 45 % de toda la red nacional, que al cierre del pasado año contaba con algo más de 46.000 instalaciones. En Galicia son un tercio del total.

Aunque habría que tener en cuenta el posible efecto disuasorio de la tasa, el sector estima que si el cobro de los dos euros de comisión se generalizara, la recaudación anual por dicho concepto estaría en torno a los 120 millones. Pero por el momento, entidades como Bankinter, Bankia o Abanca ya han manifestado que no tienen intención de aplicarla. O no, al menos, en el momento actual.

Facua-Consumidores en Acción ya ha denunciado ante el Banco de España la «doble comisión» por sacar dinero de los cajeros, que considera «ilegal» y reclama la aplicación de sanciones a las entidades, al tiempo que insta a los usuarios a reclamar. Ya ha habido respuesta del supervisor, dándoles la razón.

Hasta ahora eran las emisoras de las tarjetas las que imponían las comisiones a los usuarios (de entre 0,65 y 1,50 euros) por sacar dinero en cajeros ajenos a su banco, y de esa cantidad una parte iba a la entidad de la que se extraía el efectivo. Cobrar además un extra (2 euros) supondría un doble tasazo.

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