Aunque se está suavizando el declive, el volumen de dinero prestado a familias y empresas sigue en tasas negativas, según los últimos datos del Banco de España
02 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.El volumen de crédito en manos de familias y empresas españolas sigue en caída, pese a las mejores previsiones que en las últimas semanas han dibujado bancos, auditoras y analistas. Los datos que ayer reveló el Banco de España sobre financiación a esos sectores hasta el mes de octubre revelan que el dinero prestado sigue adelgazando en los balances de las entidades. Sigue en tasas negativas en comparación con ejercicios precedentes, como lo ha hecho durante toda la crisis. Los niveles están al nivel del 2006, con un total de 1,7 billones de euros concedidos; en los años dorados, entre el 2007 y el 2009, ese volumen llegó a superar los 2,1 billones. Son números estos últimos, coinciden en todos los bancos, que no volverán a repetirse, porque se han demostrado insostenibles. El objetivo ahora es ir mitigando esos descensos.
Con todo, esa bolsa de dinero puesta en manos de familias y de empresas, aunque sigue en tasas negativas, decrece a un ritmo menor que en los últimos años, cuando, además se produjo la mayor reestructuración bancaria que se recuerda en España. Sobre tiene un mejor comportamiento en el caso del dinero para empresas. Entre los años 2011 y 2013 la caída interanual superaba el 8 %; ahora está en un 5 %. Es un pequeño consuelo. En el caso de los fondos para particulares, también hay un suave aterrizaje: desde tasas de un -7?% hasta el -4 % en el que se ha estabilizado ese descenso desde mediados de este año. Las familias suman hoy 753.000 millones en sus carteras, el 80 % metido en la vivienda. Las empresas, algo más de 961.000. Son datos que se veían en noviembre del 2006.
Si los bancos españoles coinciden en sus presentaciones públicas en que están aumentando el volumen de dinero prestado, ¿cómo se explican estos bajos números? Los analistas consultados sostienen que hay dos factores principales: la falta de demanda solvente, con garantías, para afrontar nuevos proyectos; y la necesidad de las familias y de los empresarios de seguir desapalancándose, es decir, de soltar deuda. «Hay nueva financiación, sobre todo a pymes, que va entrando mes a mes, pero las amortizaciones siguen siendo mayores», apuntan esas fuentes.
Más pequeñas operaciones
Al contrario que en los últimos años (cuando escaseó y llevó a algunas entidades a su intervención), los bancos tienen ahora liquidez para poder financiar, e insisten en ese discurso en sus intervenciones. Pero o bien la tienen concentrada en algunos sectores -determinada industria, la más internacionalizada-, o bien esa abundante liquidez se está repartiendo de forma diferente según bancos. Los grandes operadores aseguran que esa mayor disponibilidad de dinero se ve en el incremento de microcréditos a emprendedores, de entre 50.000 y 100.000 euros, que no son grandes operaciones individualmente. Y también se traducen en efectivo para consumo. Ayer mismo, una de las grandes cadenas de compras, El Corte Inglés, anunciaba que en veinte días ha cerrado más de 100.000 contratos para compras de Navidad por un importe de más de 70 millones de euros. Son pequeños anticipos para compras de Navidad de entre 300 y 900 euros. Un ejemplo de lo que sucede.
En cuanto a concesiones para la compra de vivienda, es la curva de más acentúa el aterrizaje: de forma interanual retrocede un 3 %, la mitad que en otros segmentos del negocio.
Los datos permiten advertir que se está cerca de tocar suelo en cuanto a esa caída interanual. Y esto tiene dos lecturas: la del vaso medio lleno o medio vacío. De forma optimista se puede ver que se está cerca del fin. De manera pesimista, que aún quedan meses de recorte de crédito.
La banca alega que hay liquidez abundante, pero se está centrando en microcréditos