Ante todo, cumple aclarar que el índice de confianza del consumidor es el resultado de una encuesta. No estamos hablando de datos reales, sino que es un estudio psicológico, analiza estados de ánimo y expectativas recabadas en un momento concreto. Dicho esto, los resultados de la encuesta correspondientes a octubre no arrojan una lectura negativa. Todo lo contrario. Si se sigue la evolución del indicador, la conclusión es que, desde el año 2009 ha habido una caída permanente hasta julio del 2012, el momento más delicado incluso para el propio euro. A partir de ese momento el índice de confianza se ha ido estabilizando y, aunque el mes pasado registró un retroceso, es evidente que se sigue manteniendo sustancialmente alto respecto a como estaba hace un año.
Mi impresión, ante el dato de octubre, es que las familias están viendo muy afectado su estado de ánimo por todo lo que está ocurriendo, como consecuencia de la corrupción. Porque insisto en que estamos hablando de estados de ánimo y de percepciones.
Descarto que el resultado del CIS recoja el temor de las economías domésticas a que ocurra una tercera recesión. Es posible que puedan percatarse de las dificultades económicas de Alemania y Francia, y que consideren que España no pueda mantenerse al margen de esa situación. Personalmente no creo que en esta encuesta se esté analizando ese posible escenario, pero sí creo que la corrupción está creando un estado decepcionante para los ciudadanos, que desconfían de los que están en el puente de mando, a pesar de que nos mantenemos en una tendencia alcista desde julio del 2012.