La Comisión insiste en pedir más IVA y menos cotizaciones sociales
21 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.La reforma fiscal «es plenamente compatible con los objetivos de reducción del déficit y está en línea con las recomendaciones de Bruselas», aseguró ayer todo convencido el ministro De Guindos en Luxemburgo, donde se celebraba el Ecofin. Y, no solo eso: «Está hablada a fondo desde hace bastante tiempo» con las autoridades europeas, añadió.
En la Comisión no lo ven así. Es más, poco después de que De Guindos realizase esas declaraciones, el todavía comisario de Economía, Olli Rehn, no ocultaba su malestar al asegurar que el Gobierno de Rajoy no les ha «consultado a fondo» la reforma que acaba de aprobar. Y, por supuesto, evitó respaldarla. «La Comisión debe analizar y verificar la información disponible antes de pronunciarse», se limitó a decir un tanto contrariado.
No tienen tan claro en Europa que España vaya a ser capaz de alcanzar los objetivos de déficit pactados con Bruselas. Cierto es que España ha salido limpia del rescate y ya no está bajo la tutela directa de la troika. Pero, eso no quiere decir que se pueda saltar a la torera lo acordado.
También dijo De Guindos ayer que la reforma recién salida del horno es «perfectamente congruente y compatible con las recomendaciones» europeas. A lo que Rehn contestó: «Estudiaremos las decisiones y analizaremos su compatibilidad con las recomendaciones por países». Si están en línea con las directrices comunitarias «tanto mejor», añadió el finlandés.
Lo que los Veintiocho han pedio a Rajoy, entre otras cosas, es una subida del IVA, de los impuestos especiales, de los medioambientales (los aplicados a los combustibles, por ejemplo) y del IBI; y una rebaja de las cotizaciones a la Seguridad Social que pagan las empresas para que se genere empleo. Y no hay mucho de eso en lo aprobado ayer.
Avalancha de críticas
Mucho menos veladas fueron las críticas cosechadas en casa. Todas las fuerzas políticas -a excepción, claro está, del PP- rechazaron la reforma por «electoralista», «insuficiente», o porque favorece «a las rentas más altas». Para el PSOE, el Gobierno «legisla de nuevo para beneficiar a los más poderosos, a las grandes fortunas, a las rentas más altas y a los defraudadores».
En opinión del líder de IU, Cayo Lara, la reforma «es una especie de torniquete para frenar la sangría» de votos del PP y va en detrimento de la progresividad fiscal al reducir los tramos del IRPF. Para CiU, resulta «insuficiente, sobre todo, en lo que se refiere a la presión fiscal». Y el BNG la achacó a «un puro cálculo electoralista».
Los sindicatos también manifestaron su disconformidad con una reforma que no es «ni suficiente, ni justa ni equilibrada».
La CEOE, por su parte, reprochó al Gobierno que no haya atendido sus reclamaciones respecto a una rebaja de las cotizaciones sociales. La patronal insiste en la necesidad de reducirlas de inmediato para fortalecer la recuperación económica y la creación de empleo.
La federación de autónomos ATA, sin embargo, respalda la reforma. Cree que va a facilitar que autónomos y empresas «realicen sus actividades en unas mejores condiciones fiscales».