Mar reconoce que llegó al mercado marisco extraído en Noia que podría ser tóxico y habla de posible fraude al consumidor

María Hermida
maría hermida RIBEIRA / LA VOZ

ECONOMÍA

20 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La investigación policial a la Cofradía de Noia continúa marcando las jornadas preelectorales en el pósito con más socios de Galicia, donde el nerviosismo empieza a ser patente. Ayer, la que valoró lo que va trascendiendo de este sumario que está en manos del juzgado noiés no fueron ni los gestores de la entidad ni sus opositores, sino la Consellería de Mar. Consciente de que hay un informe de sus propios servicios veterinarios que alertan de que se comercializó bivalvo sin analizar cuando había toxina -un marisco que ya estaba en manos de los proveedores del pósito-, el departamento de Rosa Quintana ha sido contundente. Reconoce que sí llegaron estas toneladas de molusco al mercado y habla de un posible fraude a los consumidores. Mar comienza diciendo que el Intecmar -el instituto autonómico encargado de analizar las biotoxinas- actuó con agilidad y «en todo momento evitou que o episodio tan virulento que se vivíu tivera unha incidencia aínda maior». Esta afirmación no la acepta el pósito noiés, que presentó una reclamación a la Xunta al considerar que se detectó tarde la marea roja y que eso hizo que se sacase marisco del mar ya afectado por la toxina.

El departamento de Rosa Quintana señala también que la cadena de control para evitar que el molusco tóxico llegue al mercado comienza en el Intecmar, pero recalca que no acaba ahí. «As empresas destinatarias teñen a obriga de garantir que o produto que poñen no mercado conte con todas as garantías e para iso han de facer as análises e controis aos que obriga a normativa en vigor», dice la consellería. Y añade lo siguiente: «Neste caso en concreto, no que o episodio foi tan virulento, a extremación das precaucións debe multiplicarse nos seguintes eslabóns da cadea de control. Os centros expedidores e comercializadores son un eslabón da cadea e, como tal, deben adoptar as medidas precisas e seguir o protocolo establecido».

Se incumplió la normativa

Tras explicar lo que en teoría se debería haber hecho, la consellería saca una conclusión demoledora de lo ocurrido en la práctica con una pequeña cantidad de marisco de Noia en el mes de octubre -la gran mayoría fue destruido-: «Arredor de 7.500 quilos foron comercializados sen cumprir coas obrigas que establece a normativa para garantir a salubridade do produto, polo que poderiamos estar a falar dunha posible fraude ao consumidor. Trasladamos esta información á policía, e forma parte dun proceso xudicial en marcha».

Lo dicho desde Mar le da la vuelta a la tortilla. En aquellos días convulsos en los que en Noia se paró la campaña por toxina cuando ya se habían vendido toneladas de molusco, la Xunta insistió en pedir tranquilidad porque la cadena de controles no había fallado.