Carme Pampín: «La marca España no ayuda mucho, más bien es un lastre»

La biotecnología gallega empieza a captar inversión foránea para desarrollar patentes o para venderlas a multinacionales


redacción / la voz

El intercambio de conocimiento es una fórmula que siempre funciona y de ello da fe el casi medio centenar de biotecnológicas gallegas integradas en Bioga (Clúster Tecnológico Ciencias de la Vida). Carme Pampín, directora general de Galchimia y presidenta de Bioga, destaca la falta de inversores especializados y la burocracia administrativa como mayores obstáculos para que este sector emergente se consolide.

-La mayoría de las firmas del sector comienzan como «spin- off». ¿Qué porcentaje sobrevive y se consolidad como empresa?

-En Galicia hay empresas que llevamos ya más de 10 o 12 años. Hay problemas importantes para buscar financiación. No es fácil, porque no todo el mundo conoce el sector de la biotecnología, hay pocos inversores especializados y los retornos suelen ser a medio y largo plazo. Aun así, la mayoría vamos aguantando.

-¿De qué vive una biotecnológica hasta que consigue comercializar un producto?

-Muchas de las empresas no facturan porque están en fase de desarrollo de producto, pero otras están creciendo y cumpliendo hitos en sus programas. Depende del modelo de negocio. Si ofreces servicios, como es nuestro caso (Galchimia) empiezas ya facturando. Si desarrollas producto, tardas más. Por ejemplo Bialactis, que es una empresa especializada en probióticos, acaba de lanzar su primer producto después de dos años de desarrollo. Hasta ese momento, vives del dinero de los inversores que hayas conseguido y de los fondos de investigación. Lo normal es que sea un mix de financiación privada y público.

-Zeltia dice que por fin se ha abierto la puerta para la captación de fondos extranjeros especializados, ¿lo notan ustedes?

-Es cierto que cada vez se busca más financiación fuera y algunos socios de Bioga tienen ya inversión extranjera, pero no es fácil. No es lo mismo Zeltia que una spin-off. Además, la marca España no ayuda mucho, más bien es un lastre. España no se asocia a tecnología ni a investigación.

-¿Hay patentes gallegas que acaban en manos de empresas extranjeras por falta de financiación para desarrollarlas?

-Eso sería una buena noticia. Cuando uno licencia una patente ya es un éxito, aunque lo desarrolle otro. Pero tener una patente no te garantiza explotarla. Hasta que llegue al mercado hay mucha inversión, tiempo y recursos que dedicar.

-En Galicia dominan las empresas dedicadas a la salud, ¿Por qué, con lo difícil que es sacar un medicamento al mercado

-No es tanto un problema de permisos como de dinero. Es raro que una empresa sola haga todo el desarrollo del producto. Pharmamar es una excepción. Lo normal es que una biotecnológica desarrolle el producto hasta una fase determinada, y después lo licencie o lo continúe una farmacéutica que tiene la capacidad para llevar el producto al mercado.

-¿Y eso ocurre en Galicia? ¿Hay multinacionales interesadas?

-Hay empresas con productos muy avanzados que están cerrando acuerdos con multinacionales. Pero son procesos confidenciales.

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