El pescado, más si es en lata

espe abuín REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Después de años en negativo, el consumo de pescado en España creció ligeramente -un nimio 0,3 %- aupado por el empuje de las conservas

19 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Después de un sexenio negro, con el sempiterno signo menos delante del porcentaje del crecimiento, en el consumo de pescado también parece que quieren salir brotes verdes. Por primera vez desde el 2008, un panel de consumo alimentario, el del 2013, recoge un aumento en el consumo de pescado. Ligerísimo, eso sí, de apenas un 0,3 % con respecto al ejercicio anterior, pero suficiente para superar la barrera de los 9.000 millones de euros en el ticket de la compra de los hogares españoles (9.084 millones), tras incrementar su valor un 2,6 %.

Ahora bien, ese aumento no obedece a una mayor afluencia del consumidor a la pescadería, o a que los clientes de los restaurantes se inclinasen más por incluir en su pedido el producto fresco -pues apenas aumentaron la frecuencia un 0,4 %-. Y mucho menos la visita del responsable del menú familiar a la sección de congelados -su consumo se retrajo un 1,7 %-. Ni porque la dieta haya mudado hacia el consumo de moluscos y crustáceos. No. En ese 0,3 % de repunte tiene mucho que ver la mayor afición que el año pasado demostró la población a tirar de una anilla para abrir una lata de conservas y alimentarse.

El consumo de pescado y marisco enlatado aumentó durante el 2013 un 2 %, hasta sumar las 193.000 toneladas comercializadas. De hecho, en España se consume más cantidad de producto marino en conserva que congelado: 142.323 toneladas. En importe, la cuenta por adquisión de conservas subió un 5,2 %: fueron en total 1.811 millones (no llega a los 900.000 euros la venta del pescado congelado).

El marisco, más caro

En valor, también subió mucho el marisco. Se consumió una cantidad apenas un 0,1 % mayor que en el 2012 (340.826 toneladas), pero los consumidores se gastaron un 2,8 % más (2.596 millones de euros). Y eso a pesar de que diciembre pasado fue mucho peor que las Navidades anteriores. El último turrón se acompañó de un 5,5 % menos de moluscos y crustáceos (55.595 toneladas, antes 58.848), aunque el gasto en adquirirlos fue superior a lo que se pagó en las fiestas del 2012: 489 millones frente a los 483 del 2012.

Dentro de la cesta de la compra, el pescado constituye el 4 % de esos 30,7 millones de toneladas de productos que se compraron para consumir dentro del hogar. En el gasto, sin embargo, supone el 13,1 %, el segundo mayor desembolso que hacen las familias, que reservan el mayor presupuesto a la adquisición de carne (22,1 %).

Fuera de casa, el pescado, aunque sigue estando presente en el 8 % de las comandas, el número de porciones consumidas ha descendido un 11,3 %. El marisco, por su parte, ya escasea más. Se encuentra en un 1,6 % de los pedidos que se realizan en establecimientos de restauración y el número de porciones consuidas, ha caído un 21, 9 % solo superada por la fruta, que se comió un 24,6% menos, aunque está más presente que el pescado en las comandas.