El resto de Inglaterra ni se acerca de lejos al bum constructor de Londres pero viven del comercio y el turismo. Manchester cuenta con un activo aeropuerto internacional, gran vida nocturna, bullicio multicultural pero ni una grúa. Quizás las apariencias engañen, su universidad es puntera. Leeds sí vivió una fiebre constructiva que renovó la ciudad con modernos bloques de apartamentos y oficinas.
En Newcastle florecen los nuevos puentes y palacios de congresos, y algunas grúas ultiman proyectos retrasados. Lo mismo ocurre en Birmingham, la segunda ciudad del país, que hace una década levantó su gran centro comercial Bull Ring y ahora construye una moderna torre de comunicaciones.
En villas históricas del país, como Bath, Durhan, York, Salisbury, Straford-Upon-Avon, los pintorescos pueblos de los Costwolds o incluso Oxford y Cambridge, siguen en boga las restauraciones y las tiendas recogen los frutos.
Tras recorrer Inglaterra, es evidente que la construcción tira de Londres porque va de la mano de las finanzas. Los barrios de negocios, como la City y Westminster, donde se asientan las sedes de bancos y seguros, suman 190 nuevos edificios, Southwark 50 y Camdem 64.