Los altos precios de la energía podrían comenzar a erosionar la demanda y crear incertidumbres sobre la producción y la posible deslocalización de empresas. Así lo advierte un estudio del BBVA, que prevé que los pasos adelante que está dando el Gobierno en la liberalización incrementarán la competencia y supondrán menores márgenes para los suministradores.
El coste de la electricidad se ha disparado en España desde el año 2008. Según el BBVA, la diferencia de los precios de nuestro país con la media europea está en cerca del 35 %. Por este motivo, los analistas del banco aseguran que si hay nuevos incrementos, unidos al aumento de la presión fiscal que están sufriendo los consumidores, se podrá erosionar la demanda.
El BBVA pone como ejemplo Portugal, donde el pasado año se aprobó un incremento de los impuestos que supuso una caída del consumo del 2 % en octubre, del 4,3 % en noviembre, del 7,6 % en diciembre, al que hay que sumar otro 3,9 % en lo que va de año. España está en estos momentos en los niveles de consumo de energía del año 2006 y no se espera una recuperación hasta el 2018.
Según el último informe de Unesa, el consumo en España se situó en 190.896 millones de kilovatios hora en los nueve primeros meses del año, lo que supone un descenso del 0,7 %. La energía procedente del régimen ordinario supuso el 64,3 % del total demandado, mientras que la correspondiente a los intercambios internacionales y al régimen especial equivalió al 35,7 %. En lo que va año, la electricidad aportada por el régimen especial ha aumentado un 11,8 %.