La grave recesión económica ha mudado también los prototipos de desempleado hasta el punto de que el paro de larga duración afecta cada vez más a un mayor número de personas jóvenes. Y aquí juega un papel determinante otro de los efectos perversos del bum del ladrillo, que propició que muchos jóvenes, atraídos por altos salarios, abandonasen prematuramente la formación y los estudios para enrolarse en las obras que proliferaban por todo el territorio español. La crisis los ha expulsado ahora del mercado laboral, pero con unas escasísimas posibilidades de reinserción. Los recortes de presupuesto en los programas de políticas activas de empleo amenazan con retrasar las medidas necesarias para resolver este grave problema que afecta a Galicia.