«Dada la actual debilidad de la economía española, esta reforma [laboral] tendrá como resultado un crecimiento más moderado (o incluso una reducción) de los salarios y más caídas en el empleo a corto plazo». Así lo cree la Comisión, que estima que el empleo caerá un 3,7?% este año, lo que, teniendo en cuenta los 17,8 millones de ocupados del último trimestre del 2011 (es el que la Comisión ha evaluado para su estudio), supone 658.000 puestos de trabajo destruidos este año. Unos 374.000 han desaparecido ya (el primer trimestre del 2012 se cerró con 17,43 millones de ocupados), lo que significa que en lo que queda de año, y a pesar de que aún no ha llegado la temporada alta del empleo con las campañas estival y veraniega, se perderán otros 280.000. No parece un despropósito, si se tiene en cuenta que Bruselas cree que lo peor del 2012 está por llegar: «La contracción alcanzará su punto más fuerte en la segunda mitad del año, reflejando el impacto a corto plazo de los esfuerzos de consolidación» fiscal.