Enfado. Rabia contenida. Impotencia. Esos fueron algunos de los sentimientos que trascendían ayer sobre el asfalto de la autovía que une A Coruña con Madrid, poco antes de llegar a Ponferrada. Era el sentir generalizado de los conductores que veían cómo pasaban los minutos y crecía la cola de vehículos retenidos por los manifestantes que cortaban el tráfico. A algunos la desesperación les llevó a dar marcha atrás y utilizar carreteras secundarias para llegar a su destino.
«Iba a matricularme a la escuela de idiomas. No llegaba a tiempo. Tuve que utilizar esas vías para poder llegar, fui por Cacabelos», explicaba ayer una conductora indignada, quien relató cómo los mineros colocaban los vehículos grandes de transporte de mercancías en medio de la calzada impidiendo el paso y les retenían el carné a los conductores. «Una mujer venía desde Madrid para el entierro de su padre y también estaba en el atasco parada», comentó.
La Guardia Civil no supo precisarle la duración de los parones. «Me dijeron que pueden cambiar cada día y que los pueden realizar en diferentes puntos. Estoy indignada», añadió.
Jornadas anteriores
La de ayer no fue la única jornada en la que los conductores sufrieron las as consecuencias de los cortes de la autovía que une Galicia con Madrid
El fin de semana pasado, una vecina de A Coruña también optó por regresar a la ciudad dando un rodeo por el sur de la comunidad después de que unos días antes hubiera permanecido bloqueada durante varias horas en la carretera en dirección a Salamanca. «Y estabas en medio de la nada, ni un bar había», comentó.