CC.OO. y UGT dejan claro que la protesta no es un fin, sino un medio para que el Ejecutivo se replantee el contenido de la reforma laboral
16 jun 2010 . Actualizado a las 23:02 h.En una concurridísima rueda de prensa, los secretarios generales de CC.?OO. y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, confirmaron lo que Manuel Fernández López, Lito, responsable del metal de UGT, había anticipado horas antes: que la primera huelga general contra el Ejecutivo de Zapatero se celebrará el 29 de septiembre.
Tras dejar claros los motivos, la «legitimidad» y la «oportunidad» de la fecha escogida -que coincidirá con la jornada reivindicativa de la Confederación Europea Sindical (CES) contra los recortes de los diferentes Gobiernos de la UE-, ambos líderes sindicales insistieron en que la huelga «no es un fin en sí misma», sino que responde al último intento de las organizaciones por lograr que el Ejecutivo dé marcha atrás en el contenido de una reforma laboral que consideran una agresión a sus derechos, además de «inútil» para generar empleo y «regresiva».
«No hay ningún empleo esperando la reforma del Estatuto General de los Trabajadores, el empleo solo lo crea la actividad económica», enfatizó Toxo, para subrayar que la protesta -que confían será «masiva»- «no es para cambiar de Gobierno, porque eso se hace en las urnas, sino para que modifique la política económica y, concretamente, que el Real Decreto no se instale en nuestro ordenamiento jurídico».
No tienen duda de que, a la vista del borrador que el Ejecutivo trasladó el viernes, la reforma facilitará y abaratará el despido, supondrá el incremento de la temporalidad y debilitará la negociación colectiva.
«Cambio de carril»
Los sindicatos añadieron que el «cambio de carril» de la política del Ejecutivo para luchar contra la crisis, en el que la UE ha sido «el guardaagujas», hará «inútil» el «sacrificio» de los desempleados españoles, que tras ocho trimestres soportando la caída de la actividad económica y el aumento del paro, verán cómo la esperanza de la recuperación (apuntada en el primer trimestre del año con una décima de crecimiento del PIB) se apaga. Porque los sindicatos sostienen que, tanto el plan de ajuste de mayo como la reforma laboral que hoy verá la luz, no solo no servirán para crear empleo sino que retrasarán la recuperación.
El secretario general de UGT calificó de «oportuna» la fecha del 29-S porque se estará tramitando en el Parlamento la reforma laboral como proyecto de ley y ya se conocerán, tanto el alcance de la reforma del sistema público de pensiones (con el polémico retraso a los 67 años de la edad de jubilación) como las líneas maestras de los Presupuestos del Estado para el 2011.
Por su parte, Toxo negó que una de las consecuencias de la huelga general pudiera ser darle un «empujoncito» a Zapatero para que deje la presidencia del Gobierno. «La huelga no está pensada para cambiar situaciones políticas en el país, eso depende del voto de los ciudadanos y, sinceramente, yo creo que el presidente del Gobierno se empuja él solo, no hace falta que nadie le empuje».
Confirmaron también que hasta el 29-S habrá dos fechas clave en el calendario reivindicativo de los sindicatos: el 30 de junio, con concentraciones y manifestaciones en todo el país como paso previo a la huelga general, y el 9 de septiembre, con un acto «masivo» de representantes sindicales en Madrid.
Ronda de contactos políticos
«Aunque la ley de Murphy dice que todo es susceptible de empeorar, no vamos a caer en el apriorismo de que el trámite parlamentario pueda empeorar el proyecto de ley de la reforma laboral, por eso vamos a iniciar una ronda de contactos con los grupos políticos», explicó Méndez, que se mostró convencido -como su homólogo de CC.?OO.- de que el Gobierno «no dará marcha atrás».
Los encuentros comenzaron ayer, con una entrevista con el portavoz de CiU, al que seguirán los del PSOE y ERC, únicos confirmados hasta el momento. «Esperamos convencerlos de que hay otros modos de reformar el mercado laboral sin erosionarlo», zanjaron.