Aprender de viejos errores

ECONOMÍA

26 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Hace ahora justo dos años, el ala nacionalista del bipartito convocó al empresariado gallego al mayor concurso público celebrado jamás en la comunidad. El reparto de 2.325 megavatios eólicos fue la gran apuesta industrial del BNG en la anterior legislatura. Han pasado 24 meses y los megavatios siguen en un cajón, después de un proceso trufado de irregularidades que culminó con la gran fractura del Gobierno bicolor de Touriño y Quintana, pocas semanas antes de las elecciones en la que ambos esperaban resultar reelegidos.

En este tiempo, además, Galicia ha perdido su liderazgo en el sector: en el plazo de dos años habrá hasta tres comunidades españolas con más potencia instalada. La desfeita eólica se ha traducido en una alarmante fuga de inversiones, en cierres de empresas y en más de 8.000 empleos perdidos, justo en el momento en el que el mundo mira hacia el nicho de las energías verdes como motor de reactivación económica.

Sin apenas tiempo de aterrizaje, el actual Gobierno gallego se vio obligado a lidiar con un asunto muy espinoso: 25 grupos empresariales tramitaban unos parques que les habían sido adjudicados mediante un concurso irregular, basado en un decreto ley inconstitucional. Y entre dejar el agua correr y frenar el proceso antes de que fuera demasiado tarde, el Ejecutivo de Feijoo tuvo el arrojo de optar por la segunda opción.

Las nuevas reglas del juego, no obstante, han sido tan discutidas o más que las que en su día quiso implantar el BNG. Y las críticas más argumentadas vienen precisamente de las mismas voces que hace dos años supieron pronosticar anticipadamente la tormenta perfecta. El nuevo escenario dibujado ayer deja una sensación de déjà vu : el PP promete un maná eólico que nos salvará de los siete males económicos, asegura que no se volverán a repetir los errores del pasado y garantiza la máxima pulcritud en el proceso. Justo lo que decía el BNG hace dos años.

Es cierto que se ha tomado nota de algunos pecados capitales, pero el nuevo modelo (a la espera de que deje de ser un borrador de trabajo y llegue al DOG ) vuelve a dejar demasiadas zonas de sombra en los criterios de adjudicación. Un ejemplo: se limita el reparto a 350 megavatios por concursante..., salvo que el candidato presente un plan industrial interesante para el desarrollo de Galicia. ¿Quiere decir que con un proyecto anodino hay posibilidades en la pedrea de menos de 350? El negocio eólico gallego exige más luz. No están los tiempos para seguir jugando con las cosas de comer.